Camila Ibarra, la joven estudiante de 20 años que era buscada desde el pasado miércoles, fue hallada por la Policía en la estación de trenes de Lanús, a dos cuadras de su casa. La encontró shockeada y con golpes visibles en el rostro. La oficial comentó que la joven parecía  perdida en tiempo y espacio, por lo que le fue difícil ayudarla porque le costaba responder las preguntas que  le hacía.

La joven fue trasladada de inmediato al Hospital Evita, donde es asistida por médicos, psiquiatras y psicólogos. Los profesionales coinciden que a la chica no hay que presionarla, ya que es mejor que ella sola decida ir relatando lo que le sucedió.

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Aunque la oficial que la ayudó opinó que la adolescente fue drogada porque no había coherencia en su conversación, por lo que necesita exámenes de sangre y orina.

Todo comenzó el miércoles, a las 20hs, cuando Camila salió de su casa para ir a visitar a un amigo. Se dirigió a la parada del colectivo y luego fue hallada el viernes a la madrugada deambulando por la calle llorando y vomitando. La chica no recuerda nada después de haber salido de su casa. Los resultados de sangre y orina informan que la joven no tiene restos de droga ni alcohol en el cuerpo ni tampoco fue violada.

La madre de Camila cree que su hija fue secuestrada, pero como el caso tomó estado público rápidamente, los delincuentes prefirieron liberarla antes de ser descubiertos. Para asegurarse un buen estado de salud, los médicos decidieron que la joven permanezca internada un día más, para ver como evoluciona y si recuerda algo más de lo que le sucedió.

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Hay muchas hipótesis que circulan sobre lo que le ocurrió a Camila. La primera es que la chica fue victima de un intento de secuestro para obligarla a prostituirse ya que esos delincuentes buscan mujeres jóvenes, las atrapan, las golpean y las drogan para después entregarlas a los prostíbulos donde las convierten en esclavas sexuales, muchas veces las envían a otras provincias u otros países para que sus familiares no las encuentren nunca más. #Violencia de género #Inseguridad