El peronismo bonaerense sufrió unos de los peores golpes de su historia, que lo dejó prácticamente en la lona. En el aniversario 70° del histórico 17 de Octubre, el partido más importante de los últimos cien años comenzó a ver el cambio de ciclo político con cierta angustia, por quedar muy obsoleto con sus practicas fuera de época. ¿Es la hora de lo nuevo?.

El triunfo de María Eugenia Vidal sobre Aníbal Fernández sacudió en lo más profundo del corazón del Partido Justicialista, rompiendo el mito de la "imbatibilidad" en el territorio bonaerense. Es la segunda vez en la historia que el Justicialismo  pierde la Gobernación de la provincia de #Buenos Aires.

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La vez anterior había sido en 1983, cuando los radicales, de la mano de Raúl  Alfonsín con Alejandro Armendáriz, derrotaron a Herminio Iglesias que con sus infantiles actitudes  arrastró a la derrota al peronismo, al quemar un cajón en pleno cierre de campaña en el Obelisco.

Seguramente comience otra era política, y se den por terminado el adulterable sistema de votación de boletas de papel, para dar paso al voto electrónico. Lo que va a dificultar el fraude y las centenarias practicas clásicas con la que mantuvieron durante décadas el poder del aparato político más grande del país, que comienza sentir las fisuras de casi treinta años consecutivos en el poder. La hegemonía comenzó en 1987, cuando Antonio Cafiero (encabezando la renovación peronista) derrotó al candidato del Alfonsismo, Juan Manuel Casella, por muy poca diferencia.

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Después de que Cafiero perdiera la histórica interna con Carlos Menem (en 1988), no tuvo éxito en el plebiscito para buscar la reelección en 1990. Eduardo Duhalde, que venia de la vicepresidencia de la Nación, se convirtió en 1991 -por un amplio margen- en el gobernador. Tuvo una polémica gestión,  con criticadas medidas y escándalos: la Ley de educación, las vinculaciones con el narcotráfico y la "maldita Policía".  Además, reformó la Constitución provincial en el '94,  lo que le habilitó la reelección en 1995. Carlos Ruckauf, otro vice,  lo sucedió, pero estuvo hasta el estallido de la crisis de 2001. Dejó el cargo para acompañar a Duhalde en su presidencia como Canciller, dejándolo en el cargo a su vice, Felipe Solá, que estuvo hasta el 2007. Daniel Scioli, en los últimos dos periodos. Total fueron cinco gobernadores del PJ.

Con el nuevo sistema electoral, implementado en la reforma constitucional de 1994; el voto de Buenos Aires prácticamente decide toda la elección al tener el 40 por ciento del padrón. 

Lo fundamental en el triunfo de Cambiemos ( PRO, Radicales y Coalición cívica) fue el el haber arrebatado históricas intendencias del conurbano bonaerense al PJ:  Tres de Febrero, que estaba gobernada por el sindicalista Hugo Curto, hacia más de veinte años.

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Otra gran sorpresa fue en Morón, donde Ramiro Tagliaferro (esposo de la flamante gobernadora electa, Maria Eugenia Vidal) le arrebató el municipio a Sabatella, luego de 16 años de poder.

El triunfo fundamental se dio en la intendencia de Lanús, donde Néstor Grindetti - por pocos puntos- derrotó al "Camporista" Julián Álvarez, y se alzó con uno de los tres municipios más importantes a nivel electoral. También triunfó en el interior de la provincia de Buenos Aires. Cambienos se alzó con 61 intendencias, de las cuales 41 son del Radicalismo y 20 del PRO.

La alianza de Mauricio Macri, Ernesto Sanz y Elisa Carrió dio sus frutos con el triunfo de Vidal, llegando con  envión al ballotage. #Argentina #Elecciones 2015