En busca de evitar malos diagnósticos que puedan poner en peligro la vida de las personas es que ha nacido la #Medicina de género, que ha comprobado que ante las mismas enfermedades, los síntomas de hombres y mujeres no son iguales.

Hasta la década de los noventa, las investigaciones médicas excluían a las mujeres para protegerlas de efectos secundarios desconocidos; además se creía que lo válido para los hombres también lo era para ellas. Esto provocaba que muchas fueran mal diagnosticadas, explica la doctora Eulalia Johannson, especialista en fármacos de la Universidad de Pennsylvania.

Sin embargo, un estudio publicado esta semana en "Magazine Health" generó una nueva propuesta, que busca atender las necesidades de cada sexo de acuerdo a sus características fisiológicas, con el fin de brindar tratamientos más eficaces.

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En el estudio realizado a 145 personas que habían tenido problemas de corazón, la investigadora Marianne Leguntte descubrió que, aquellos pacientes que tuvieron fallas en los diagnósticos por ataques cardíacos, fue debido a que se generalizaron los síntomas en ambos sexos. Es decir que, tanto a hombres como a mujeres, se les diagnosticó de acuerdo a un síntoma anteriormente conocido, como es el dolor del brazo izquierdo.

Las mujeres que sufrieron este mal diagnóstico dijeron que sus médicos no les detectaron su problema del corazón porque a ellas no les dolía el brazo, sino justo arriba del estómago, dolor que se les reflejaba hasta el pecho.

Por otro lado, el corazón de las mujeres es más pequeño, lo que provoca que presenten ritmos anormales y que las medicinas para controlar estas arritmias no funcionen de manera adecuada (ya que disminuyen sus latidos en lugar de incrementarlos).

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Además, los tratamientos difieren porque, aunque los de ellas son menos agresivos, no generan efectos tan positivos como en los hombres (los cuales alargan su vida y previenen ataques posteriores).

Otro aspecto que lograron comprobar fue que las hormonas determinan la manera en que los hombres y las mujeres metabolizan los fármacos. Según Johannson, el ciclo menstrual define la acción de algunas medicinas; el estrógeno disminuye la concentración de una proteína encargada de transportar ciertos medicamentos al torrente sanguíneo, lo cual retarda los efectos del tratamiento; por lo anterior, es necesario distinguir la dosis o la frecuencia para que el diagnóstico sea adecuado y el resultado positivo.

En cuanto al sistema inmunológico, el estudio logró comprobar, tomando muestras de sangre de 250 parejas, que las mujeres lo tienen más fortalecido, ya que presentan un mayor número de linfocitos en la sangre. Sin embargo, si un virus atacaba de manera directa al sistema, tenían mayor propensión a sufrir padecimientos severos -las hormonas influían en el desarrollo de enfermedades autoinmunológicas y empeoraban en las etapas específicas de sus ciclos menstruales-, aseguró Beatriz Velázquez, una de las científicas del estudio.

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Por ejemplo, a ciertas mujeres, el Sida se les diagnosticó de forma errónea porque los síntomas no son iguales a los de los varones. #Salud