¡Bendito #Trabajo!, dice la mayoría. Y sí; no es para menos, pues es el sostén económico de cualquier persona. Sin embargo no todo puede ser perfecto; siempre habrá factores que complicarán el contexto laboral del empleado.

Y es que muchas cosas pueden influir para que un trabajador se sienta incómodo. Principalmente el clima laboral, donde el trato de los superiores, la convivencia del día a día con los compañeros, la carga excesiva de labores o los chismes, entre muchas otras cosas, propician un ambiente de tensión, donde el empleado adquiere una actitud de rebeldía. Tiene mal humor, no se concentra, se siente cansado todo el tiempo e inclusive puede padecer un fuerte dolor de cabeza.

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Las secuelas de todo eso son los trastornos de #Salud. Este conjunto de factores se denomina estrés laboral, problema que se presenta primordialmente en la gente que pasa muchas horas en su empleo.

Las personas con estrés laboral viven angustiadas y agobiadas la mayoría del tiempo. Les resulta difícil volver a encontrar el equilibrio entre sus necesidades y lo que el trabajo requiere. Por esta razón no es sencillo controlarlo, aunque tampoco debe pasar desapercibido, pues a la larga puede traer consecuencias graves.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, México es el segundo país con el mayor número de casos de adultos que sufren estrés laboral; se encuentra tan sólo abajo de China.

Cuando el estrés se convierte en crónico, automáticamente se encienden los focos rojos.

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Se manifiesta de manera recurrente y no momentánea, y además, el potencial de la gente se limita.

Vivir con el estrés pareciera complicado, pero hoy en día la mayoría se ha acostumbrado a lidiar con él y lo combate, ya sea con el ejercicio, descansando adecuadamente, con técnicas de relajación o con pensamientos positivos.

Lo que queda claro es que el estrés laboral cada vez es más común en la sociedad, pues a través de los años el ritmo de trabajo cambia, así como la vorágine de la ciudad, otro factor que acentúa los estragos que se derivan del trabajo.

Asimismo, este inconveniente muchas veces lleva al aislamiento, la depresión y las dificultades en las relaciones interpersonales, lo cual genera problemas no sólo en el ámbito laboral, sino también con la familia y los amigos.

El estrés laboral llega al grado de considerar el trabajo como un infierno, donde el empleado muchas veces se siente atado y no sabe qué hacer. No obstante, se debe mejorar la comunicación entre los miembros, e intentar mejorare el ambiente que rodea a este lugar donde se pasa hasta más horas que ni en el propio hogar.

A todo lo anterior sólo queda una interrogante: ¿El estrés nos controla o nosotros controlamos al estrés? Esta es una pregunta que no debe quedar en el aire, sino que uno mismo debe buscar la solución adecuada.