En los productos que suelen venderse en el mercado para mejorar nuestra memoria hay algo que casi siempre coincide. De hecho, salvo algunas variaciones, si nos miramos la composición de estos complementos nutricionales vemos más similitudes que diferencias. Una de ellas es que casi todos llevan fósforo, lo segundo es la presencia de vitaminas del grupo B y en muchos casos también glutamina, entre otros.

La lista es extensa y no puedo hablar de los efectos que tienen todos y cada uno de ellos sobre la #Salud humana. Lo que sí haré es centrarme en sus efectos sobre las capacidades cognitivas, memoria, concentración y todo lo que tenga que ver (para que nos entendamos) en "mejorar el cerebro".

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Comenzaremos por el fósforo. El fósforo es un mineral muy presente dentro de nuestro cuerpo (comprende alrededor de un 1% de nuestro peso corporal), se encuentra principalmente en huesos, dientes y todas y cada una de nuestras células. Sus funciones son diversas, pero en cuanto a nivel cerebral, al formar parte de las membranas celulares, interviene en la conducción nerviosa y mejora la comunicación entre neuronas, por lo tanto, mejora también el rendimiento intelectual y la memoria.

Queda bastante claro, pues, que el fósforo tiene un efecto positivo sobre nuestra memoria. Pero no por tomar más seremos más listos, memorizaremos más y nos concentraremos mucho. El cuerpo necesita nutrientes, sí, pero como siempre digo: en su justa medida ya que el organismo tomará la cantidad que deba menester.

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De hecho, una ingesta excesiva de fósforo puede tener efectos colaterales. Con el calcio, por ejemplo (otro mineral muy presente en nuestro cuerpo y también en la masa ósea). Ambos deben estar en equilibrio. El exceso de fósforo puede llevar a una disminución de los niveles de calcio. 

Es poco probable que exista un déficit de fósforo ya que éste está presente en una gran variedad de alimentos. Lo que hay, pues, es seguir una dieta variada y equilibrada para asegurarnos los aportes correctos.

Las situaciones que pueden producir deficiencias son:

  • enfermedades malabsortivas, como la enfermedad de Crohn;
  • ingestas prolongadas de antiácidos tipo hidróxido de Magnesio o Aluminio, ya que impiden la absorción de fósforo;
  • alcoholismo.

En cuanto a la presencia de vitaminas del grupo B, actúan sobre el sistema nervioso. La tiamina (B1) interviene en procesos de transmisión nerviosa, la riboflavina (B2) participa en el metabolismo de neurotransmisores como la dopamina, y la vitamina B6 es necesaria para sintetizar niacina a partir de triptófano y por su participación en la síntesis de de aminas neuroactivas como la serotonina.

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La glutamina es un aminoácido muy presente en procesos metabólicos de nuestro organismo. Podríamos decir el que más. A nivel cerebral, es el aminoácido más presente dentro del líquido cefalorraquídeo, además, se transforma en ácido glutámico, un componente importantísimo para el funcionamiento del sistema nervioso central.

En resumen podemos decir que todos los compuestos presentes en este tipo de preparados tienen efectos sobre nuestro cerebro a diferentes niveles. Si bien es cierto que la irritabilidad, baja concentración o desánimo son algunos de los efectos del déficit de uno o más de uno de los nutrientes mencionados, como he comentado unas líneas más arriba, el cuerpo toma lo que necesita y aumentar las dosis no asegura que tengamos más memoria y nos podamos concentrar más. #Nutrición