El resfriado está provocado por un virus que entra en nuestro organismo y ataca el sistema respiratorio, y causa la inflamación de la garganta y la laringe. Hay, literalmente, cientos de estos virus, los más habituales de los cuales son el rinovirus y el coronavirus. El contagio es muy fácil: inhalando cuando alguien que está cerca nuestro tose o estornuda, o tocándose la boca, la nariz o los ojos después de entrar en contacto con superficies infectadas.

Los virus circulan durante todo el año, pero el contagio es más fácil en invierno. Una vez se produce la infección el cuerpo necesita entre una y dos semanas para lograr combatirlo.

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Incluso cuando ya lo hemos superado, síntomas como la tos pueden continuar durante muchos días.

¿Cómo se diferencia un resfriado de una gripe?

La diferencia hay que buscarla en la intensidad y severidad de los síntomas. Lo normal es que un resfriado nos provoque molestias, y en algunos casos haga que nos encontramos mal. Pero con una gripe nos encontramos muy mal. Para entenderlo mejor, el resfriado nos permite seguir trabajando o haciendo nuestra vida habitual. Esto es muy difícil cuando tenemos gripe. Otra diferencia es la rapidez: mientras que un resfriado se desarrolla de forma gradual la gripe nos llega de golpe, sin avisar.

¿Qué podemos hacer una vez ya sufrimos el resfriado?

Cada adulto se refría, en promedio, de dos a cuatro veces al año (los niños entre 6 y 12). El paracetamol puede mejorar los síntomas del dolor de cabeza, y los sprays pueden aliviar la congestión.

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Pero no hay pruebas concluyentes de que los preparados que se venden en la farmacia y que prometen acabar con todas las molestias en pocas horas funcionen realmente.

De hecho, lo que se nos vende como pastillas 'complejo' y 'max', para dar sensación de intensidad y rapidez, no son más que paracetamol combinado con algún componente que actúa sobre la congestión. Al estar provocado por un virus, los antibióticos no sirven, excepto si el resfriado se complica -con una infección de oído, por ejemplo.

En cuanto a las soluciones naturales, los preparados de hierbas pueden resultar beneficiosos. Lo mismo ocurre con la vitamina C o D, con el zinc, y con dos de los productos de moda, la equinácea y el propóleo. Las propiedades de estos suplementos están probadas en laboratorio y ayudan a paliar los síntomas pero no a cortarlos. En muchos casos, la comunidad científica no se pone de acuerdo. 

Los diferentes tratamientos no sirven para curar los resfriados, pero sí pueden hacer que los síntomas sean menos severos. Y, como norma general, descansar y beber muchos líquidos.

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Eso sí, si los síntomas no mejoran con el paso de los días hay que ir al médico.

¿Se puede evitar?

Hablamos, nuevamente, de suplementos como la vitamina C o el zinc, de gotas o pastillas de equinácea, de homeopatía, de yogures y bebidas probióticas ... Todos ellos estimulan el sistema inmunológico, pero de nuevo la evidencia científica es débil y, por tanto, poco concluyente.

El estudio más importante realizado hasta la fecha sobre la efectividad de los productos probióticos se limitó a afirmar que 'parecían' más beneficiosos que un placebo, pero insistía en que la evidencia es "baja o muy baja". Es por eso que hace tres años #Europa prohibió a Danone asegurar en sus anuncios que los probióticos estimulan las defensas, porque no se puede probar que funcionen. En EE.UU. la multinacional tuvo que pagar una importante multa. Pero el negocio continúa. #Salud #EEUU