Es que tanto han cambiado las cosas, que ya quedó obsoleto el conocerse cara a cara, las posibilidades hoy están al alcance de una computadora, una Tablet o del mismo celular. La tecnología se ha puesto a la orden de Cupido y San Antonio.

Miles de personas usan las #Redes Sociales para conocerse, entre las más conocidas “Badoo” , “Ashley Madison”, “Macht.com”, “Lovetime.com”; “Zonacitas”; “Amigos.com”, son algunos de los sitios, que te brindan la posibilidad de encontrarte con ese “alguien”.

Registrarse en un sitio en busca de pareja o nuevas experiencias no es un signo de debilidad, y no es un indicativo de que no puedas encontrar a tu otro yo de forma convencional, sino que es una nueva vía que nos brinda esta era digital, en la que a veces casi no hay tiempo para conocerse de otra forma.

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Con sólo un click, llenar tus datos personales, decir cómo sos, qué pretendes y colgar alguna foto, ya estás en carrera para que miles y millones de personas puedan ubicarte sin la necesidad de salir de tu casa.

Muchas personas lo ven como un canal de deshago, de diversión, de sociabilización, de enamorarse y por qué no, hasta de casarse.

En este tiempo, este tipo de sitios y aplicaciones fueron muy estudiadas por su fenómeno de crecimiento, pero ¿Qué es lo que realmente sucede ahí dentro?, es la gran incógnita.

La metodología es muy simple, como lo explicábamos, y hasta se puede vincular muchas veces nuestro perfil con nuestra red social de Facebook, Twitter y demás.

Lo primero que nos dice es quienes son los contactos más cercanos, que también utilizan la red, por lo que a veces, o casi siempre, no es loco encontrarnos con caras conocidas que nos llevarán a la sorpresa, aunque pensándolo bien, también podemos producir esa misma reacción en el otro que nos encuentra.

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Pero al pasar el tiempo esto será sólo un detalle, porque te hará sentir que no sos el único o única que incursionó en el arte de la búsqueda cibernauta.

La imagen habla, pero no perdamos de vista, que es sólo eso, una foto, y que detrás de ella puede estar o no la persona que dice ser. En muchas ocasiones y en gran cantidad, las fotos utilizadas no son las reales, por lo que hay que saber distinguir muy bien lo que en la jerga se dice “trucho”. Luego están los que aducen una edad, pero en ese “foto”, parecen 10 años más jóvenes, por lo que no hay que perder de vista, que los años han pasado y puede ser que no luzca igual. Y según los testimonios: “Hay a veces mucha producción y te podés encontrar con algo que no es tan así”. Lo cierto es que la primera imagen es la que vende, y hay mucho esfuerzo por ser uno de los más lindos o lindas, a fin de atraer.

La búsqueda de esta forma está iniciada, un raid de puntuación, descarte y “Me gusta” entusiasman como un juego a un niño. Si tenés suerte, del otro lado retribuirán esa “click” de afirmación y “coincidencia”, es el puntapié a quizás un mensaje privado que comience la charla.

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Esa aproximación al sueño de haberlo encontrado o haberla conquistado.

Las charlas son casi filtros, de acuerdo a la primera frase, esa que inaudítamente comienza con un “¡Hola!”, los más audaces la convertirán en un “entre” con más empatía y casi sin darte cuenta te estarán envolviendo en un diálogo más fluido, que inevitablemente terminará en el “¿Cuándo nos conocemos?”.  A las muchachas…no entusiasmarse, que más común es, que estos galanes, sólo quieran sexo, por lo que, artilugios por medio, esa charla se pueda tornar en la previa de sexo virtual con pedido de fotos, o realmente en una cita, pero de horas en el que inevitablemente incluirá el sexo, sin derecho al llamado el día después.

Esto, entre tantos casos, no sólo se da para el género femenino. Muchos hombres han testimoniado la cantidad de propuestas explicitas de las mujeres, sorprendidos algunos, y otros aprovechando la ocasión, pero de estos relatos también los hay, que van desde ofrecimientos de viajes, hasta cumplir con las fantasías del sexo opuesto y por qué no de ellas también.

En este viaje a la compleja red social de encuentros, hay más desencuentros que encuentros, parece ser que sólo sirve como para mostrase en una pantalla despersonalizada, y  en la que nunca se termina de elegir. Es que es tanta la oferta, que siempre aparecerá algún producto más. Casi a modo adictivo, muchos miembros cuentan que hace años que están dentro de estos lugares internautas, y aún siguen en la búsqueda.

Entonces se nos presenta una gran pregunta: ¿Alguna vez pararon de buscar? ¿Se detuvieron a terminar de conocer aunque sea a una sola persona de la red?, la respuesta es casi nula. En su mayoría prefieren seguir estando, como si algo mejor fuera a aparecer de repente.

La red social es eso, nada más que eso, un sitio donde sociabilizar, impersonal, que le ha ganado la pulseada a levantar la vista.

Si por un momento dejáramos de mirar nuestros celulares, nuestras netobooks, notebooks, tablets, Ipods cuando estamos o en un bar, o en un lugar haciendo el un trámite, o en la calle o en el colectivo, comenzaríamos a ver que la mayor red social, está ahí, se llama Mundo, se llama levantar la cabeza y mirar a un costado.

Volver a la vieja escuela del arte de buscar el amor a la vuelta de la esquina, en un bar, en el colectivo, en la cola de un banco, en el supermercado. Que de repente alguien te brinde una sonrisa, sin ser un “emoticon”, ese es el mejor sitio para encontrarse en los ojos del otro. Porque San Antonio y Cupido, pocas veces entienden de #Internet. #Argentina