Tal como mencionamos en la nota anterior en la que desarrollamos las características que refrían a la rogación, inscripción, prioridad, y especialidad, podemos continuar deslindando acerca del principio de “tracto sucesivo” que muestra que el orden de prioridad de cada titular se va sucediendo en forma de cadena, apoyándose cada inscripción en la anterior.

De los asientos de cada folio deberá resultar un perfecto encadenamiento del titular de dominio y de los demás derechos registrados, la correlación entre las inscripciones y sus modificaciones, cancelaciones o extinciones.

Sobre el principio de “legalidadel registro tiene facultad para aceptar o rechazar, provisional o definitivamente, el título que se pretende inscribir, a través de un examen en el cual se analizará si reúne los requisitos de forma. Luego del pedido de inscripción, controlará que los documentos cumplan con los requisitos de forma, tales como sellos, firmas, competencia del escribano, si la descripción del inmueble es igual a la del folio real, entre otros.

El registro sólo va a declarar a determinados documentos inadmisibles. No examina los vicios ocultos; sólo los manifiestos, aquellos que sin necesidad de investigación son reconocidos a simple vista.

Si la forma es la correcta el documento se inscribe. De lo contrario, si el vicio es de nulidad absoluta y manifiesta, el documento será rechazado; y si es subsanable, se devuelve para que dentro de los 30 días sea rectificado.

De todas formas, puede ser anotado o inscripto en forma provisoria por 180 días, dicha inscripción caducará del pleno derecho si se convierte en definitiva o se vence el plazo de su vigencia.

En relación al principio de “publicidad” decimos que todo el que tenga interés podrá acceder al registro para enterarse del estado jurídico de bienes, documentos, por ejemplo, cuando quiero saber si la casa que estoy por comprar tiene alguna hipoteca o si el vendedor es el verdadero dueño.

El objeto de la publicidad registral es dar a conocer la situación jurídica en que se encuentran los inmuebles, proteger los derechos de los actos de terceros, ya que no pueden tener otra forma de enterarse de los cambios que sufren los inmuebles sino a través del registro.

El registro es público para todo el que tenga un interés legítimo en averiguar el estado jurídico de bienes y documentos.

Se presume que tienen interés legítimo en conocer los asientos registrales quienes sean titulares; aquellos organismos del Estado Nacional, Provincial y de Municipalidades; el Poder Judicial de la Nación y de las provincias; los que ejerzan las profesiones de abogado, escribano, procurador, ingeniero o agrimensor; martilleros públicos, gestores de asuntos judiciales, y administrativos reconocidos ante el registro; y personas autorizadas por los profesionales anteriormente mencionados.

Estas personas pueden consultar los asientos o pedir certificaciones o informes al registro, sobre algún inmueble determinado.

A su vez, la “presunción registral” refiere a todo lo anotado en cada folio real, o sea, en cada asiento registral, se presume verdadero hasta que se demuestre lo contrario, en cuyo caso son rectificados.

Y finalmente, con la “integridad” si bien el Registro no se presume exacto, porque para eso tendría que ser convalidante de títulos, y no lo es, sí se presume completo.

Si no hay prueba en contra, los asientos vigentes en el folio real van a describir la situación verdadera del inmueble en cuestión, por lo que se toma lo que está en ese momento anotado como verdadero. Pero si el asiento registral no es correcto hay que hacer su rectificación, corrección, por errores u omisiones. #Trabajo