El crimen informático se ha extendido a nivel mundial y no estamos debidamente preparados para enfrentarlo.  La compañía ZMA, por ejemplo, respecto a los ataques para obtener información que sustraiga claves bancarias manifestó que si bien con los antivirus existentes pueden detectarse estos piratas informáticos, es tal la ganancia, que están permanentemente actualizándose para seguir sustrayendo información sensible de los usuarios. Muchas veces consiguen atacar el operador móvil o los navegadores que utilice la persona y así descifrar las claves bancarias, incluso aquellas que deben introducirse mediante un código de seguridad que llegue el celular.

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Es MUY IMPORTANTE entender e internalizar la forma de neutralizar estos ataques maliciosos que infectan el sistema y roban la información necesaria para sustraer nuestro dinero. Generalmente llegan mensajes al móvil o mails con un apremio de instalar alguna actualización por un motivo fuertemente emotivo: es allí donde es preciso ignorar estos mensajes. Siempre que pida el sistema informático que ejecutemos algún tipo de acción basado en emociones, hay que tener mucho cuidado porque SIEMPRE es una trampa.

Un ejemplo que fue increíblemente nefasto se llama en la jerga phishing- proviene de fishing que es pescar en inglés-, y funciona así: la persona recibe un mensaje, generalmente mail, supuestamente del banco con el que opera. Las características de los logos son exactas, al cliente se le hace imposible distinguir que es un engaño.

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El mensaje dice sencillamente que se ha detectado que alguien quiso ingresar a su cuenta, que por favor verifique. Allí la persona desesperada ingresa al Homebanking por ejemplo, como lo hace a diario para operar y al introducir el usuario y la clave, es robada por los delincuentes informáticos.

Fue notorio el ejemplo de Facebook, donde supuestamente uno de los contactos ofrecía ver un video pornográfico. Cuando el usuario lo intentaba, le pedía que actualizara un programa –flashplayer-, al darle doble clic, quedaba el archivo malicioso instalado. Por su intermedio, penetraba en la computadora un programa malicioso que permite leer lo que escribimos en el teclado. Ergo, pueden acceder a los números de cuenta, contraseñas, números de tarjetas de débito y crédito y así hasta suplantar nuestra identidad. En cuanto al video pornográfico, no sólo no vería ninguno, sino que a 20 contactos se les instalaba y el que a su vez caía en la trampa, lo instalaba y así indefinidamente. Este virus infectó más de 100.000 cuentas de Facebook, como fue en 2011 la supuesta opción de la misma red social de colocar la opción “no me gusta”, donde debían instalar un fragmento de un código que generalmente no se sabe qué dice. Lo que sí hizo fue infectar el sistema y al vulnerarlo, robar los datos y el dinero de los usuarios. #Internet #Redes Sociales #Inseguridad