En la soledad de su habitación, en el living o en la cocina. En un hotel con caño de baile. En cualquier parte donde encuentre wifi. Barbara siempre lleva su notebook, su webcam, su maquillaje y sus juguetes eróticos. "Cualquier lugar es bueno para transmitir. Lo importante es ser original eligiendo el escenario". Afirma esta mujer de 34 años que encontró un ingreso económico en una de las tantas páginas web de videochat eróticos.

Barbara es secretaria en una empresa de importaciones, pero mantiene su doble vida en secreto. "Como una prostituta. No podes contarle a nadie.  No es lindo que tus amigos y tu familia sepan como te desnudas en cámara para miles de usuarios del mundo. Tampoco que entren a la página para verte. No es prostitución pero se asemeja. Te pagan por verte desnuda o tener un orgasmo con un sex toy. Para mí es un ingreso extra y para otras chicas el único #Trabajo que pueden conseguir". 

La industria del sexo por #Internet es un negocio que mueve millones de dólares al año.

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Es el porno 2.0. Cualquiera puede inscribirse en una de estas páginas y transmitir para ganar dinero. El único requisito es ser mayor de edad y verificar su edad en línea enviando un documento. El pago es con moneda virtual denominada tokens y ese es el motivo de peleas entre las modelos. "En #Argentina hay una chica llamada Golosita que envía a sus seguidores a los chat de otras modelos para que hablen de ella. Si estás con 800 usuarios viéndote y Golosita se conecta, entran al chat para insultarte y decirte que el show de ella es mejor. La idea es que te dejen a vos y vayan a verla. También hubo modelos que la denunciaron por robar tokens y comprar amistades. Pero eso lo se por su twitter, no porque lo tenga comprobado. A mí solo me pasa que entran a mi chat para hablar de ella."

Los usuarios compran los tokens que les envían a las modelos con su tarjeta de crédito.

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Las modelos pueden cobrar los tokens recibidos en sus cuentas virtuales, como Paypal o Payoneer, en dólares y sin facturar. Cada token vale dos dólares para el usuario y un dólar para las modelos. Si ellas no facturan crean un vacío impositivo, la mayoría de las empresas tienen sede bancaria en Nueva York, manejando sus ingresos en negro. Las modelos de argentinas acceden fácil a una divisa que hoy cotiza a 13.80 pesos. "Yo voy a cobrar mis dólares a Uruguay. Los retiro del cajero automático y después los cambio en Florida" dice Barbara.

A diferencia del porno en los años 70, cuando la inversión era poca, hoy las empresas de sexo online gastan dinero en campañas digitales, en desarrolladores web, en streaming (programa de tv online), eventos de promoción y publicidad en redes sociales. El objetivo es captar usuarios y modelos. Cuando consultamos a una de las empresas el estimado de inversión online en Argentina y otros indicadores económicos, no obtuvimos respuesta pese a tener una entrevista pautada.

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"En Argentina veo cada vez más chicas y parejas transmitiendo. Uno no elige ser modelo de webcam como profesión sino que lo hace por necesidad económica. Por eso la mayoría de las modelos son de países en crisis o latinas. Los usuarios que compran tokens en su mayoría son de Estados Unidos. Es importante saber hablar un poco de inglés".

Barbara nos despide y vuelve a su trabajo de oficina. Sabe que esta noche, como todas las noches, conectará la cámara en la soledad de su living. Vestida y maquillada para matar. Sonriendo ante el sonido de los tokens.