El secuestro virtual o extorsión telefónica, es un #Fraude que se trata de la simulación de un secuestro real. Se volvió masivo a partir del año 2001 con la oleada de celulares y hasta el día de hoy, lamentablemente, sigue cobrándose víctimas. Normalmente los llamados se realizan dentro de las cárceles, ya sea al azar o a través de la guía telefónica, haciéndose pasar por el secuestrador o  por un familiar de la víctima. Piden dinero en efectivo o números de tarjetas telefónicas.

A pesar de que ya pasaron 14 años desde que comenzó a originarse este fenómeno, y de que consecuentemente se hable en todos los medios del tema, el número de víctimas sigue en alarmante aumento, entonces ¿cómo es posible que a pesar de que se sepa de que se trata, siga habiendo un sin fin de personas que caen en la trampa? los delincuentes son especialistas en generarle a su víctima, desesperación, angustia y por sobre todo miedo, miedo de que le maten a su familiar, por no responder urgentemente a lo que ellos le pidan. Aturden a su presa.

No la dejan pensar, a través de gritos y llantos desaforados de ese "familiar" que se encuentra "secuestrado", y amenazan con que si cortan el llamado, lo matan. Si uno tiene la opción de pensar en frío, es muy probable que algo del relato del "secuestrador" o del que se hace pasar por un familiar, no cierre. Pero si nos ubicamos espacio temporalmente y entendemos que es muy tarde por la  noche o temprano en la madrugada, la víctima se encuentra durmiendo y se despierta con gritos de su propio hijo/a, hermano/a o esposo/a pidiéndole dinero para salvar nada menos que su vida, podemos naturalizar que lo que menos se piense en ese momento es en que lo están estafando.

El fin de semana salió a la luz el caso de la periodista #Argentina Sandra Russo, quien recibió una llamada el jueves a la madrugada. Era un hombre que decía tener secuestrada a su hija y que si no pagaba, la mataría. Según cuenta un artículo publicado por el diario "El día", intentó comunicarse con su hija, pero no la atendió y entonces cayó en el fraude extorsivo. Juntó la cifra de 50 mil dólares y la llevó a un locutorio. Finalmente, horas después logró comunicarse con su hija, y descubrió que había sido víctima de un secuestro virtual. Otro caso que se sucedió hace apenas días fue el de la periodista Silvia Fernández Barrio, pero por suerte, no pasó de un llamado telefónico al que su padre no hizo más que cortar la comunicación

Claro está que cualquiera puede caer en manos de estos estafadores profesionales y creerles. Una buena forma de poder resolver esta cuestión, es quedar con todos nuestros familiares en una palabra clave, en el caso de que esto ocurra, solicitársela al que nos está llamando. No es sencillo terminar con el tema de los secuestros virtuales, pero sí lo es un poco más, ser conscientes de su dinámica y estar preparados por si nos llega a ocurrir. De esta manera si se puede ir dejando sin efecto, el modus operandi de estos delincuentes y así disminuir la cantidad de estafas, progresiva y efectivamente.