El Día del Niño genera compras que van de juguetes a dispositivos electrónicos. Pese al cambio en los gustos y demandas de los niños, las jugueterías tradicionales mantienen su importancia. Para informar cuáles son los inconvenientes y retos que enfrentan, conversamos nuevamente con Carlos Restaino.

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Días atrás se publicaron declaraciones de la entidad anticipando que podría haber faltante de juguetes. ¿A qué se podría deberse este inconveniente? ¿Qué solución proponen al problema?

No se puede ser tan absoluto. Se quiso comentar que podría no haber la cantidad y variedad que pretenderíamos, fundamentalmente  porque las empresas consideradas jugueteras puras han  sufrido un desplazamiento a favor de las grandes superficies en lo relacionado con las autorizaciones para importar (DJAI's). La solución que AADEJA viene proponiendo desde hace un año es la de equilibrar la balanza respecto a las empresas que no dependen exclusivamente del juguete, retornando a una distribución más equitativa, de aprobaciones históricas como hace 2 o 3 años.  

 

¿Cuál es hoy el papel que tienen las jugueterías tradicionales en #Argentina?

Son las que acercan a todo el país, incluyendo pequeñas ciudades y pueblos del interior, un servicio personalizado y de alta calidad en asesoramiento de venta de productos. Y garantiza que la calidad esté correctamente certificada no sólo con respecto al tipo de juguete sino también respecto al cuidado de la salud de los chicos. En nuestra jerga decimos que no es lo mismo entregar un juguete en una bolsa o empaque de un comercio o cadena juguetera que envuelto en papel de un supermercado. Y esto lo reconoce sin dudas el receptor del producto; por lo general, los niños que aprecian ese valor.  

 

¿Qué motivos/agentes/operaciones perjudican a estos comerciantes?

La importación de juguetes está regulada y exigida por una numerosa cantidad de trámites y normas técnicas de cumplimiento mandatorio; de hecho se habilita un determinado volumen de divisas para el ingreso de productos del exterior. Todo ello se traduce en una administración acotada de los productos importados, en comparación a 5 años atrás. Y esto ocurre en un mercado compuesto en un 60% por productos y novedades importadas. Es probable que por esto haya faltantes puntuales de ciertos productos importados, o una cantidad que no llegue a satisfacer la demanda en la temporada. Esta situación genera otro fenómeno que afecta negativamente al comercio minorista, y es aquel por el cual el eje de las ventas se ha trasladado a los supermercados y a los grandes centros comerciales, que son los que reciben la mayor cantidad de autorizaciones para importar, con fuertes impactos negativos para la juguetería tradicional.

 

¿De qué manera trabajan para que las jugueterías no pierdan su vigencia y puedan competir equitativamente con los productos importados, por ejemplo, de China?

Una de las más poderosas es el proteccionismo; otra es que el nivel de inversión para aumentar la capacidad de producción, generar mayor competitividad y mejorar la calidad de los productos es limitado. Por otra parte, se intenta mejorar la calidad del producto trayendo piezas y conocimientos profesionales del exterior, y eso ha funcionado muy bien. China es en este momento el mayor centro de fabricación de juguetes en el mundo. En la actualidad se importa ‘legalmente’  gran cantidad de productos fabricados en China que están autorizados, regulados y certificados en el país por laboratorios y órganos de certificación debidamente reconocidos y aprobados por las autoridades. Lo que sucede es que existe una proporción de mercaderías de origen y fabricación dudosos,  que por lo general se venden en la calle y a través de sitios web. Por eso la recomendación permanente de la entidad es que se compre en los comercios y cadenas comerciales exclusivas o casi exclusivas, donde existen garantías casi absolutas de encontrar juguetes de origen legal y debidamente certificados. #Entrevista #Impuestos