Ayer por la mañana, Prefectura Naval #Argentina encontró en Punta Lara, Ensenada, el cuerpo sin vida de “Paco” Solano Yedro, el joven que se había caído al Río de la Plata, el pasado 25 de julio mientras viajaba con su madre a Colonia en el barco Eladia Isabel de Buquebus. Su madre y su hermano lo estaban buscando intensamente, pero a pesar de las esperanzas de encontrarlo vivo, sufrió un destino cruel. Según Infobae, el hermano de "Paco", Juan Manuel Yedro García, reconoció por fotos las prendas del cuerpo y de esa forma confirmó que se trataba del joven desaparecido. 

Durante la búsqueda, José Manuel, con una fuerza inconmensurable había multiplicado hasta el cansancio sus esfuerzos en Facebook, Twitter (con el hashtag #BUSQUEMOSAPACO), incluso en televisión ‪para difundir la voz y que sus ansias de volver a ver a su hermano con vida fueran escuchadas.

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Según él, la Armada y Justicia uruguayas movieron cielo y tierra para dar con el paradero de "Paco", pero la inclemencia persistía. Incluso, se temió una posible inacción de los esfuerzos argentinos, por lo frío de una insensibilidad burocrática. 

José Manuel había elevado una solicitud formal al Ministro de Defensa Agustín Rossi el 30 de Julio para mover esfuerzos nacionales, pues hasta el momento, el organismo de búsqueda y rescate SAR no había recibido orden formal para comenzar rastrillajes. Los días pasaban y la madre de "Paco" sufría un intenso "shock" y dos picos de diabetes. Según los familiares, Esther ocupaba su vida en torno al cuidado de su hijo.

Recordamos que Francisco "Paco" Solano Yedro, viajaba a rumbo a Colonia el sábado 25 de julio. Eran las 12:00 cuando Esther García había alertado a las autoridades sobre la desaparición de su hijo, a quien había perdido de vista.

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En esos momentos, el bote pasaba a la altura de la Isla Farallón. Alrededor de las 12.40, el navío llegaba a destino, pero “Paco” todavía seguía desaparecido. Un tripulante del barco había visto a Francisco en la popa de la embarcación. A pesar de la búsqueda y la voz desgarrada de una madre gritando entre lágrimas y sollozos por el altoparlante, “Paco, salí de donde te escondés. Te quiero”, comenzaron a barajarse las hipótesis sobre una posible caída al agua. La búsqueda dramática tocó su fin 11 días después.

El entrañable “Paco” tenía Síndrome de Nicolaides Baraitser y era el primer caso en Argentina. Hoy existen sólo 34 personas con ese diagnóstico en el mundo y presenta limitaciones psicomotoras, una morfología facial característica, cabello escaso y voz ausente o intermitente. Pero “Paco” no estaba “enfermo”, no tenía discapacidad, sino que tenía una condición: era diferente, pero era un ser humano querido y como tal, poseía el derecho natural de ser buscado y encontrado. Lamentablemente, la crudeza se hizo piel en la familia Yedro-García. Tras la invaluable esperanza y una incansable búsqueda, queda el agudo dolor de haber perdido un hermano, un hijo. #Accidente #Derechos Humanos