Si bien muchos lo conocen como uno de los fundadores de NTVG, Mateo tiene una formación musical impresionante: Estudió piano, solfeo, guitarra, cifrado, armonía, bajo, lectoescritura, contrabajo, composición, lenguaje, física del sonido; es productor y docente; toca junto a Pitufo Lombardo y Martín Buscaglia; y fue convocado por Jaime Roos y Rubén Rada para participar en “Otra vez rocanrol” y “Amoroso pop”, respectivamente. “Soy un buscador de formas, alguien que siempre está buscando una forma nueva a la cual poder adherirse y aprenderla. Soy muy curioso y necesito todo el tiempo un desafío. Si me va demasiado bien, me aburro”, explica el músico.

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Sus primeros pasos en la #Música los dio con apenas 7 años, cuando su madre lo envió a tomar clases de piano. “Fue el primer contacto que tuve con un profesor de música y mi madre tuvo la inteligencia de mandarme a esa edad, desde ese día no pare de estudiar”, recuerda Mateo. Pocos años más tarde, en el Liceo 10, conoció a Emiliano Brancciari con quien forjo una gran amistad a través de la música: “Éramos dos hijos de madres separadas, muy pobres, estábamos solos mucho el tiempo y escuchábamos música con nuestros walkman, todo el día, para evadirnos de los problemas. Él escuchaba el primer disco de los Rolling Stone y yo el primero de los Cadillacs. Nos los intercambiamos (súper introvertidos los dos) y ahí empezó toda una movida. Fue como el primer momento musical, íbamos y veníamos caminando a nuestras casas escuchando un walkman cada uno con un auricular, se dio una gran amistad que continua hasta ahora”.

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A partir de esa amistad, se comenzó a pergeñar NTVG como powertrío con Pablo Abdala, en batería. “Arrancamos cuando teníamos 14 años, era un momento seminal de aprendizaje, de quedarse sordo porque tocábamos a un volumen descomunal”, rememora con una sonrisa Moreno. En esos primeros años, el motor que impulsaba a estos tres adolescentes era “la esperanza y la salida”, y paulatinamente se convirtieron en unos de los pilares del nuevo rock uruguayo. “En #Uruguay no había nadie de nuestra edad que viviera de la música sin ser un Jaime Roos que había compuesto 850 mil temas. Todos los músicos vivían de las mujeres o de dar clases 40 horas semanales. De alguna manera generamos un frente nuevo tratando de imitar lo mejor de los grandes artistas de Argentina, y mirando a los brasileños, los yanquis y los ingleses”. 

NTVG contribuyó en la constitución artística y humana de Mateo porque con la banda grabó su primer disco, trabajo con un productor (Juan Campodonico), entro a grandes estudios, realizó giras por Uruguay, Argentina y Europa, y compuso sus primeros temas.

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“Empecé a componer a medias con Emiliano, hacíamos unos híbridos que casi no quedo ninguno porque eran una porquería. Ahí nos dimos cuenta que cada uno tenía que hacer sus propios temas”. Luego de 12 años y de editar cuatro discos, se alejó de NTVG. “Fue una decisión difícil. Tenía miedo pero no me arrepiento porque sino hubiera decantado en algo negativo. Era un necesidad personal y con Emiliano siempre fuimos muy honestos e hicimos lo que quisimos con nuestras vidas”.

Actualmente editó su tercer disco solista, Meridiano. “El nombre viene de que ya estoy mucho más grande y veo mi dualidad permanente, la lucha entre la razón y el espíritu". Este excelente trabajo se destaca por la variedad de ritmos, la magistral ejecución y la madurez compositiva, que se vio enriquecida por la selecta lista de invitados. Una muestra de ello es 1000 velas

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