Las elecciones del domingo pasado en Tucumán mostraron como ganador a Juan Manzur del Frente Para la Victoria (FPV) con 54 por ciento de los votos, contra el 40 que consiguió el radical José Cano, apoyado por macristas, massistas y progresistas. Como no es la primera vez, los comicios mostraron varios vicios: quema de urnas, clientelismo, problemas en el recuentos de votos.

Tucumán es una provincia llena de curiosidades, en 1995 fue electo democráticamente Jorge Antonio Bussi, símbolo de la última dictadura militar. Las elecciones siguientes encontraron al peronismo y radicalismo aliados para poder derrotar al poderoso Bussi.

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Uno de los radicales que surgió de esa alianza es José Alperovich, actual gobernador.

Al igual que en Santiago del Estero, Catamarca y Salta, la dirigencia que se presentó como renovadora, perpetró un nuevo sistema predemocrático. Es decir, no cambió la lógica, cambiaron las cabezas.

Alperovich ganó las elecciones en 2003 y, reforma mediante, logró ser reelecto dos veces. Con su amplia mayoría en el poder legislativo, nombró a tres de los cinco miembros de la Corte Suprema. De esta forma, el Poder Ejecutivo controla los otros dos poderes.

Imposibilitado para ser candidato, Alperovich tenía que elegir entre su esposa, la senadora Beatriz Rojkés, o el hombre que lo acompañó como vice en las últimas dos elecciones, Manzur. Finalmente se decidió por este último.

La elección no mostró un resultado que conforme al oficialismo, si bien Manzur logró ganar, fue con número muy por debajo del 70 por ciento de Alperovich hace cuatro años.

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Más allá del resultado, los hechos mencionados, hicieron que la legitimidad de la votación se ponga en duda.

Pero no fue un hecho de victimas o victimarios. Un detenido por quemar urnas era partidario de Cano, por lo que el candidato opositor tuvo que reconocer que uno de sus dirigentes "cometió un hecho irregular", aunque lejos de autocrítica, culpó al "régimen electoral".

A pesar que las maniobras fraudulentas vinieron de las dos fuerzas mayoritarias, los multimedios opositores reprodujeron los hechos mostrando como único culpable al FPV.

Una multitud se nucleó en la plaza que está frente a la casa de #Gobierno. La protesta fue reprimida por la Policía Tucumana, aunque el gobernador niega haber dado la orden. Resulta dudoso, ya que Alperovich no removió del cargo a ningún alto funcionario de seguridad, acto esperable en un caso donde las fuerzas tomaran tamaña decisión sin la orden del jefe de estado. Esto generó que la manifestación se replicara los dos días siguientes.

Las protestas tomaron un tinte totalmente opositor, que mezclaba escepticos del sistema, pero también a votantes de Cano, grupos de izquierda, e inclusive, nostálgicos del genocida Bussi.

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En las redes sociales se llamó al hecho "Tucumanazo", en referencia a dos hitos de la historia argentina

Se recuerda como Cordobazo y Rosariazo  a la ola de protestas obreras, que en 1969 hicieron tambalear al gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía. Hacía 14 años que el gobierno se turnaba entre dictaduras y gobiernos democráticos débiles con políticas antiobreras, con el peronismo, partido mayoritario, proscripto. 

La repudiable represión alperovichista no convierte lo sucedido en un Tucumanazo. Fue simplemente una manifestación opositora, en una provincia donde los dos espacios que comparten mas del 90 por ciento de los electores, comparten también los manejos turbios. Lejos del hartazgo de la clase trabajadora a fines de la década del 60. #Elecciones 2015 #Corrupción en Argentina