El autismo a día de hoy sigueenvuelto en un aura de misterio, aunque cada vez son más los estudioscientíficos que nos ayudan a comprender y a tratar esta alteración. Se sabe que el autismo se componede un abanico de dificultades que desembocan en un déficit del desarrollo.Las personas que lo padecen tienen graves problemas para establecer relacionessociales, para comunicarse y para expresar las emociones.

Muchos de lossíntomas aparecen cuando el individuo cuenta con un año, o año y medio de edad,y es entonces cuando comienzan los problemas en el desarrollo.

El autismo como tal, apareciócomo término por primera vez en 1912, cuando el científico Eugene Bleuler lodefinió así en un tomo del “AmericanJournal of Sanity”. En la actualidad, se siguen tratando de desentrañar losmisterios del cerebro, ya que se cree que sus funciones van mucho más lejos delo simplemente físico.

Un grupo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, enPensilvania, han descubierto cómo llega a comportarse el cerebro de losindividuos con autismo cuando se concentran en ciertos pensamientos queconlleven algún tipo de interacción social.

Mediante técnicas tecnológicas decomparación de datos, los científicos han conseguido diferenciar el trastornodel autismo a través del comportamiento cerebral durante resonancias magnéticasa distintos grupos de personas.

Gracias a estos datos comparativos se podíaafirmar en la mayoría de los casos si el individuo pertenecía al grupo deautistas o no.

La importancia del estudio radicaen el intento de conocer cómo las personas autistas se identifican a sí mismas.Al observar la reacción de estos individuos al asimilar palabras relacionadascon una relación social negativa o agresiva, se pudo comprobar que había undéficit de actividad en ciertas áreas del cerebro relacionadas con la imagencerebral que proyectamos de nosotros mismos en nuestra mente.

Al inducir a estas personas conautismo conceptos relacionados con interacciones como “abrazar” o “persuadir”,se comprobó que éstas proyectaban dichos pensamientos en su cerebro como si lovieran desde fuera, es decir, sin que ellos participaran en modo alguno enestas acciones. Esto significa, según afirman los investigadores, que “losautistas tienen muchas dificultades para comprender la empatía y para entendercuál es su papel en una relación social”, sin embargo, explican también que nosólo con esta característica puede hacerse un diagnóstico de autismo.

Una de las innovaciones de esteestudio es sin duda el descubrimiento de la relación entre los niveles dealteración psicológicos y las respuestas del cerebro a dichas anomalías. Loscientíficos aseguran que “han descubierto un marcador cerebral que determinauna alteración en los pensamientos”, y resaltan su importancia, ya que aún nose habían descubierto los marcadores cerebrales que señalaran la aparición delautismo u otras alteraciones mentales.

Los investigadores explican queaunque se ha dado un paso importante para poder comprender este trastorno, aúnqueda mucho camino por recorrer para llegar a comprender el autismo y parapoder realizar los diagnósticos adecuados.

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