Los Philadelphia Seventy Sixers son ahora mismo el peor equipo de la liga de baloncesto profesional de los Estados Unidos. De hecho son un equipo que en este momento ya no pelea por llegar a obtener el campeonato, sino por no ser el peor equipo de la historia al final de la temporada, lo que dada la juventud y falta de experiencia de este equipo podría muy bien llegar a ser uno de los mayores logros de este equipo a lo largo de la temporada. Por el contrario, los Orlando Magic son un equipo que trata de llegar a disputar las eliminatorias, para intentar llegar a enfrentarse en las finales a equipos como los Golden State Warriors, los Memphis Grizzlies o los Portland Trail Blazers, que les esperan al final de un camino muy duro y que muy posiblemente no lleguen a terminar, pues enfrente están los Toronto Raptors, los Chicago Bulls o los Atlanta Hawks, equipos que ahora mismo están mucho mejor que ellos.

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Este fue un partido en el que se demostró lo importante que es tener una buena media de acierto en los lanzamientos de campo, pues fueron estos los que costaron el partido a los del estado soleado, que dominaron completamente el partido pero no fueron capaces de llegar a dominar en el marcador a pesar de tener un cuarto en el que ganaron por 22 a 14 a unos Philadelphia Seventy Sixers que bastante tenían con mantenerse en el partido. Los Orlando Magic salieron ya al campo con la intención de desarmar la poca conjunción de equipo que pudieran tener sus rivales y sacarles del partido a base de un juego que, aún con todo y con la falta de calidad intrínseca, es muy superior al de los Philadelphia Seventy Sixers. Sin embargo, los chicos del equipo de Pensilvania supieron ganar el partido en los lanzamientos, donde estuvieron especialmente acertados y donde demostraron que no se les puede dejar vivos, pues aunque no tienen un gran equipo no son especialmente malos en el lanzamiento de campo, pues en muchos de los partidos es precisamente la mejor arma que tienen.

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Con la llegada de la bocina de final del partido fueron los Philadelphia Seventy Sixers quienes se impusieron con un marcador de 88 a 96 que les daba su victoria número 3 en 26 partidos.