El delantero Teófilo Gutiérrez vive una vida de novela: llena de amor, odio y relaciones tóxicas, generadas por él. Su condición de jugador conflictivo hace dudar a los grandes equipos del planeta sobre su eventual incorporación. Aptitudes técnicas tiene de sobra y nadie duda de su talento. Pero su alto perfil, ese que lo llevó a irse de la noche a la mañana de Racing o volver tarde a la pretemporada de River, en un tire y afloje que hizo quedar en jaque a la dirigencia Millonaria.

La primera situación conflictiva del jugador fue cuando Trabzonspor de Turquía lo contrató por una cifra millonaria para ese entonces: alrededor de cinco millones de dólares.

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Pero la adaptación le jugó una mala pasada. El primer semestre fue duro y el colombiano no pudo anotar siquiera un gol. Luego de la pretemporada, llegaron los gritos y con creces. Con ellos el club se alzó con la Supercopa local.

Luego, sin siquiera dar explicaciones, Teo dejó aquellas tierras para brindar ayuda en el negocio de su abuela: un local de empanadas. Trabzonspor reclamaba por su regreso una y otra vez. Sin embargo, el futbolista miraba para otro lado y respondía que no iba a volver debido a "problemas de salud", ya que la nostalgia por estar lejos de su hogar y familia le impedía ser feliz. Le realizaron exámenes médicos en Turquía, pero estos no arrojaron ningún resultado sobresaliente. Entonces… Para sorpresa de todos abandonó el equipo.

Siendo un desconocido para el mundo de la redonda recaló en Racing, que recibió una lluvia de críticas por traer a un jugador conflictivo.

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Pero rendidor: en su estreno ante San Lorenzo, el colombiano marcó dos tantos y formó una dupla demoledora con su compatriota Gio Moreno.

Pero en el detrás de escena, el talentoso futbolista mostraba su lado más oscuro: una pelea a las piñas con el arquero Mauro Dobler, complicaba la tranquilidad del plantel. Sin embrago, la hinchada ya lo adoraba. Pero los nubarrones comenzaban a sobrevolar por Avellaneda. El delantero llegó tarde de su selección, en la previa a un duelo con Boca. Sin embargo, luego de mucha polémica, Diego Simeone decidió que juegue.

El colombiano estaba por las nubes y sentía que podía compararse con el mejor del mundo: "Los buenos jugadores siempre tienen que jugar. Si (Lionel) Messi llega un día antes al partido, le dan la cinta de capitán y juega". Con la mentalidad ganadora, Teo sufrió un revés imposible de remontar. Tras un clásico ante Independiente en el cual fue expulsado, y la Academia perdió el partido, el capitán: Diego Saja, lo increpó y le exigió explicaciones por su papel en el duelo ante el clásico rival.

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Luego de un fuerte cruce, la cosa terminó de la peor manera: el colombiano sacó un arma de fuego. Frente al silencio y asombro que reinaba en el vestuario, escapó en un taxi y jamás volvió a Avellaneda.

Al día siguiente todo estaba acordado para que siguiera su carrera en Lanús, pese que el colombiano aseguraba que el revólver "era de juguete".

Luego de un paso por Cruz Azul, sin nada por destacar, el artillero comenzó a coquetear con el club al cual decía amar: #River PlateTras una excelente primera temporada, el colombiano se rehusó a volver de sus vacaciones y aseguró que esperaba una importante oferta del exterior. La cual nunca llegó. Se sumó muy tarde a la pretemporada.

En el último semestre Teo está enemistado con la red y el hincha Millonario que antes lo adoraba, ahora empieza a bajarle el pulgar. ¿Será otra de las tantas historias de Gutiérrez que terminan sin un final feliz?

Fútbol callejero 

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