Muchos se preguntaban si River se había olvidado de ganar. Si los jugadores que integran el plantel dirigido por Marcelo Gallardo se habían relajado tras la obtención de la Copa Libertadores de América. Si el envión anímico de este equipo que maravillaba a propios y extraños había terminado.

Hoy por la tarde, a las 16.00 hs más precisamente, se cruzaron River Plate y Nueva Chicago, en el Estadio República de Mataderos, donde el torito hace las veces de local, en el marco de la polémica fecha 23 del Torneo local. River sin Kranevitter, Sanchez y Mayada afectados a sus respectivas selecciones y Viudez y Bertolo lesionados, se adelantó en el marcador a los 22 minutos del primer tiempo por medio de un golazo de Alario con sombrero incluido en el área chica de Nueva Chicago.

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A los 36 minutos del primer tiempo, Alario estiraría la diferencia al empujar la pelota al fondo de la red, aprovechando un rebote del arquero Tauner, tras un remate de Leonardo Pisculichi. Pero cerca del final del primer tiempo, a los 39 minutos, Maidana empujaría un cabezazo de Carrasco convirtiendo un gol en contra que le daba esperanzas a los de Mataderos de un posible empate.

De esta manera finalizó el primer tiempo. Ya disputando el segundo tiempo, Chicago arrinconó al conjunto millonario en su arco, que con un Maidana sobrio y un Barovero impasable resistía los embates del conjunto local.

Todo cambió cuando a los 18 minutos y tras una contra orquestada por Javier Saviola, Lucas Alario recibió la pelota en el borde del área grande y tras eludir a un rival sacó un zapatazo que se metió pegado al segundo palo y estiraría la diferencia a 3 – 1, que definía el partido. Gallardo decidió cuidar a Ponzio, que ya tenía una amarilla y estaba cerca de conseguir la segunda, lo sacó y decidió mandar a la cancha a Mammana, quien ocuparía la zaga central, adelantando a Guido Rodríguez.

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A partir de este momento, fue todo de River que consiguió convertir el cuarto gol para definir la goleada por medio de Driussi tras un pase exquisito de Solari, quien había ingresado por Pisculichi, de regular partido, a los 30 minutos del segundo tiempo. El último cambio del conjunto visitante fue el ingreso de Mora, quien debía cuidarse debido a que tenía cuatro amarillas y, de conseguir otra más, se perdería el clásico frente a Boca la próxima fecha. De esta manera River consiguió el tan ansiado y necesario triunfo para llegar bien al superclásico.  #River Plate #AFA