El #Boxeo es un deporte muy respetado en #Argentina. Es, con 24 medallas, el deporte más congratulado a nivel olímpico en dicho país (7 medallas de oro, 7 de plata y 10 de bronce).

Dicha actividad ha tenido grandes exponentes como Luis Ángel Firpo, Pascual Pérez, Nicolino Locche, Carlos Monzón, “Falucho” Laciar, Ringo Bonavena, José María Gatica, Horacio Accavallo, Víctor Galíndez, etc.

Pero en este momento de la historia del pugilismo, la Argentina está pasando por una situación de crisis. Luego de la retirada de Sergio “Maravilla” Martínez, se sumó la larga inactividad de Marcos “el Chino” Maidana, de quien aún no se tienen noticias.

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A ésto se le suman las derrotas, y por ende pérdidas de títulos, por parte de los argentinos César Cuenca (peso Superligero), Juan Carlos Reveco (Mosca), Lucas Matthysse (Superligero), Omar Narváez (Supermosca) y Víctor Ramírez (Crucero) a lo largo del año 2015 y la primera mitad de 2016. Actualmente sólo un boxeador argentino ostenta el título de campeón mundial. Su nombre es Jesús Cuellar, campeón en la categoría pluma de la Asociación Mundial de Boxeo.

¿A qué se debe esta “crisis”? Es muy difícil determinar un solo factor cuando en realidad son muchas las cosas que se ponen en juego. Primero que nada, una de las problemáticas más constantes es la dedicación que se le da a este deporte. Hoy en día la mayoría de los púgiles jóvenes no se dedica de lleno a ésto, sino que además tienen otros trabajos.

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Debido a esto, el tiempo de entrenamiento disminuye, ergo, las posibilidades de un mejor desempeño también disminuyen. 

Los únicos que están todo el día enfocados en el deporte son aquellos que ya tienen una trayectoria hecha y poseen algunos patrocinadores que pueden sustentarlos, aunque son muy pocos.

Otro problema a tener en cuenta, es el recambio generacional. La mayoría de los púgiles nacionales mencionados anteriormente supera la barrera de los 30 años. La gran promesa nacional es Brian Castaño (26 años), quien se desempeña en la categoría Mediano. Tiene la mala suerte de ser contemporáneo a dos monstruos como Saúl Álvarez y Gennady Golovkin.

Un factor que tampoco hay que perder de vista respecto a la edad, es la edad del debut. Muchos argentinos debutan como profesionales a la edad de 22 años aproximadamente y realizan sólo dos o tres peleas por año. Motivo por el cual, llegan a los 27 o 28 años con poco rodaje.

Otro motivo es el manejo del deporte por parte de algunos poderosos, quienes manejan la actividad a su antojo y son los que le dicen a cada boxeador “vos sí”, “vos no”.

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Para citar un ejemplo podemos pensar en César Cuenca.

El oriundo de Tres Isletas, Chaco, a los 34 años tuvo la oportunidad de ser campeón del mundo por primera vez en su historia. Pero ¿por qué no antes? El chaqueño tenía 48 victorias (solamente dos por KO) y ninguna derrota hasta el año 2015. Pero le decían que no podía pelear por el Título Mundial porque su estilo “no es televisivo”. Finalmente consiguió esa tan ansiada pelea, y la ganó. Pero al momento de defender su título, nada pudo hacer ante Eduard Troyanovsky.

Un caso similar le ocurrió a Diego Cháves, quien había pactado su pelea ante el inglés Kell Brook por el Título Mundial de la categoría Welter de la FIB. Brook manifestó estar lesionado, motivo por el cual la pelea no se realizó. Cuando el británico se recuperó, éste pactó una pelea para exponer su cinturón ante el canadiense Kevin Bizier.

Cháves expresó su enojo y dijo: “tengo ganas de matar a personas que me tienen parado hace 1 año y perdiendo cosas que uno con sacrificio logra para tener un futuro. La verdad no entiendo más nada. Por eso el boxeo argentino está como está, por ratas y lacras que sólo les importa la plata para ellos". Bastante cierto.

En conclusión, se puede ver que hay varios problemas que afectan a este tan preciado deporte. ¿Problemas solucionables? Algunos sí. Otros, no tanto. #Buenos Aires