Desde el año 1999 en nuestro país se viene tratando el tema del consumo de marihuana y mediante este llamado de atención de los consumidores nuevamente se coloca en tela de juicio la represión del consumo de Cannabis.

A pesar del frío, la lluvia y del hecho que era sábado, día que muchos eligen para descansar, el 2 de mayo se hicieron presentes más de 100 mil personas para repudiar la represión a los consumidores. En esa marcha, como era de esperarse, la gente caminó hacia el Congreso de la Nación junto a su cigarrillo de marihuana.

He aquí donde inicia el debate. Primero, durante el discurso de la marcha de uno de los organizadores y miembro de Cogollos del Oeste Facundo Rivadenerio, hacía referencia a la hipocresía que hay con respecto a la gente que denigra a los consumidores y aplaude de alguna manera, a aquellos consumistas de alcohol y cigarrillo que también generan adicciones y posteriormente consecuencias secundarias a largo plazo dependiendo de su consumo.

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Continuando, un discurso abrumador. La historia de Gonzalo Bramajo, una historia que debe de ser consumida valga la redundancia. Un joven de tan solo 33 años que se curó de un tumor irreversible, Condrosarcoma Grado III según lo diagnosticaron los médicos del Hospital de Chubut. Debido a la cantidad de ansiolíticos, alpax, ribotril, morfina, sumado a la quimioterapia y a la posible amputación de su pierna, Gonzalo solo comenta que retomó la marihuana porque “quería morirse sin dolor, quería morirse feliz”. Pero posteriormente a eso, su tumor dejó de crecer y a consecuencia de esto pudo recuperar su pierna y permitirse liberarse de los medicamentos que fueron diagnosticados por los profesionales. Los médicos se asombraron del resultado, y aceptaron su tratamiento alternativo con cannabis.

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El consumo medicinal es un punto principal por el cual hace mas de 10 años todos los primeros días de mayo se realiza esta marcha anual y en distintas partes del país.

Seis de cada diez personas no avalan el consumo de la marihuana y justifican su pensamiento debido a los efectos secundarios que su consumo provoca. Por ese "estar contento" o ese "sentir que vuelan" que tienen los consumidores, los encuestados apuntan a que esta pérdida de la noción es generadora de hechos delictivos, de embarazos no deseados y de accidentes de tránsito. Pero quién dice que alcohol no.

Plantearon acabar con el narcotráfico mediante la legalización, pero ¿Por qué no permitir la cocaína, el paco o la merca? ¿Cuál es el límite?, ¿quién define que es muy malo y que no está tan mal?

¿Las #Drogas son aquellas las que no se venden en kioscos o son aquellas que generan verdaderas adicciones? Y si hablamos de adicciones ¿hay centro de rehabilitaciones para aquellos que necesitan de comer unas 16 veces al día?

Sin ir más lejos, en Rusia hay lugares que brindan comodidades a los consumistas de drogas.

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Jeringas, guantes, y un centro de rehabilitación para aquellos que quieren volver a su vida previo al consumo. Quizás mientras uno se bebe una copa de vino junto a su botella al lado, y el otro se prende un cigarrillo de marihuana puedan definirlo.  Mientras tanto hay que recalcar una frase de Gonzalo Bramajo: “existen usuarios responsables”. Quizás ahí está el punto.  #Sociedad Buenos Aires