Otra vez la violencia golpea fuertemente el seno de la sociedad. Otra muerte. Otro #Femicidio. Otra mujer.

Julieta Mena como siempre presentaba antecedentes de violencia. Su victimario, como siempre tenía antecedentes de violencia sin seguimiento. Marchas y contramarchas llenas de política oportunista y desesperación compartida.

El cuñado de la joven, testigo indirecto del cruento episodio, manifestó hoy a medios periodísticos que escuchaba el llanto desgarrador de la joven suplicando al femicida que no la golpee más. El muchacho de nombre Mauro, esposo de la hermana de la víctima, escuchó cuando el agresor en medio de los golpes la amenazaba de muerte. Residen pared de por medio con la vivienda de Mena. No intervino. Argumentó: " Pensé era una más de sus peleas, no quise involucrarme personalmente pero llamé a la policía." El joven llamó a la policía, pero a la madrugada, tras escuchar el llanto del homicida suplicándole a la víctima " que se despierte, que no le haga ésto", según el mismo refirió ante el canal de noticias TN. Allí, le dijo a su mujer que "haga algo", y mientras esperaban a la policía contó que el agresor se retiró de la escena del crimen.

Los resultados de la autopsia confirmaron que la joven presentaba numerosos traumatismos en todo el cuerpo equivalentes a  golpes de puño, patadas y heridas defensivas, lo que le provocó el estallido de hígado y riñones.

Tanto el diario La Nación como Infobae informaban que el femicida posee antecedentes penales por hurto de automotor y violencia, conocido además por su consumo de drogas  aunque no les consta que la víctima haya radicado denuncia alguna con antelación.

Sí, de lo que no caben dudas, es que tanto de lo que emana de los testimonios de los familiares como los amigos, a todo el entorno de la joven les constaba la violencia que era ejercida por el individuo así como el miedo que le infundía a la víctima como a ellos mismos. 

Por todo esto, el Estado, una vez más, comete el delito de feminicidio, que es su ausencia ante los casos de #Violencia de género y su responsabilidad ante la falta de control, el aumento de los casos y la indefensión de las víctimas.

Y respecto a la sociedad, a los familiares, amigos, conocidos de cada una, de Julieta: el "no te metás" fue cómplice de la barbarie. #Ni Una Menos