Aunque la aparición de los equipos de fax y los teléfonos celulares influyeron en la vida laboral de muchos trabajadores, para la mayoría, las cosas siguieron como siempre. El verdadero cambio surgió cuando llegaron el módem, las PC y las notebooks, que permitieron a los individuos trabajar en casa o en cualquier sitio, surgiendo un nuevo concepto: el teletrabajo.

Se podría decir que todo el #Trabajo se está convirtiendo en teletrabajo, debido a que cada vez más este se basa en la comunicación digital que posibilita que las personas trabajen en cualquier momento en cualquier lugar desde sus smarthphones respondiendo mails, haciendo consultas, vendiendo, etc.

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Todas las estadísticas indican que el teletrabajo no sigue un ritmo tan explosivo, sino que se va extendiendo lentamente, y fundamentalmente en determinados sectores de servicios como bancos, seguros, tecnologías de la información y la comunicación.

Para lo que algunos puede ser una ventaja teletrabajar, es decir trabajar a distancia usando internet, teniendo puntos a favor como la libertad de horarios, la integración familiar, las relaciones internacionales y la comodidad; pero para quienes temen a la soledad y el aislamiento es una desventaja trabajar en relativa soledad, sin tener el estímulo constante del intercambio "cara a cara" con colegas, jefes y subordinados. No caben dudas que el teletrabajo requiere un desafío personal y organizacional en cuanto al manejo de la separación del trabajo y el tiempo personal. 

Los conocimientos necesarios para esta modalidad de trabajo, afortunadamente son mínimos e inherentes a cualquier persona de esta generación 2.0, ya que teniendo manejo básico de PC, sabiendo navegar por #Internet y utilizando correo electrónico cualquier ser humano está preparado para trabajar a distancia.

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Hay ciertos conceptos imprescindibles tanto para empleadores como empleados a la hora de aceptar un teletrabajo: con la confianza y el compromiso. El teletrabajo puede convertirse en una herramienta de “abuso” por parte del empleador, el cual encargaría al teletrabajador más tareas de las posible realizar en un tiempo determinado, y por el otro la posibilidad de que el teletrabajador al no ser observado, engañe al empleador haciendo mal uso de su tiempo y libertad.

¿Estamos preparados tanto como empleadores como empleados para 'teletrabajar'? ¿Qué opinas?  #Familia