Cuando se han vivido situaciones fuertes, traumas o cosas nodeseadas es complicado vivir el presente pues la regresión al pasado está máspresente que las cosas vividas cotidianamente, y la proyección al futuro sepercibe como detrás de una nube, pues nunca está claro y se siente demasiadolejos. Esa incapacidad de llevar una vida vivida en el día a día y sujetada porlas vivencias del pasado con frecuencia les impide desarrollarse ycomprometerse de forma cotidiana.

“Volver el tiempoatrás nos permite reubicarnos en el presente y anticipar el futuro. Feliz odesdichado, como haya sido, el pasado es un espacio en el que podemosreconocernos, aunque también corremos el riesgo de no poder desconectarnos delayer”, dice la psicoanalista Alessandra Darhass, investigadora de laUniversidad de Massachusstes.

Renunciar al pasado es un proceso emocional que se divide envarias etapas.

Primero viene la negación, es decir, rehusarse a creer que algose acabó. Luego viene el enojo: querer que el tiempo pase. Después llega elmiedo: “y ahora, ¿qué pasará?”. Finalmente alcanzamos la aceptación, que sueleconducir al renunciamiento. Al respecto, el psicoterapeuta Oliver Nunge explicaque quien vive pensando en el ayer no vive el proceso, porque niega susemociones.

“Mantenerse presa del pasado es prueba de que ciertas cosasno han sido resueltas, que un trauma no fue solucionado a tiempo y aún nosimpide avanzar” comenta la psicoanalista, “pero es difícil llevar a cabo unproceso de duelo porque nos remite de “fin”.

Detrás de la incapacidad de “pasar la página” se esconde unadificultad para desprenderse de alguien. La psicoanalista Darhass la equipara con la angustia de rompercon la madre.

Pero, ¿qué hacer cuando el pasado está presente?

Aquí y ahora

Vivir el presente es sentirse físicamente incorporado.Practicar algún deporte es de gran ayuda, porque el ejercicio despierta lossentidos, lo que nos permite tomar conciencia de nuestra existencia en el ‘aquí’y el ‘ahora’.

Crear

La creación artísticaes un medio para recuperar confianza, ya que podemos darnos cuenta de que somoscapaces de producir algo nuevo. Eso que pintamos o esculpimos lleva la marca deun progreso, al que podemos referirnos para medir nuestra evolución.

Enumerar los miedos

Cuando hacemos proyectos resulta imposible prevenir todoslos riesgos a los que nos exponemos. Si enlistamos nuestros temores podemostener una visión más clara del porvenir, porque seremos capaces de verlo bajola óptica de la emoción sino de la razón.

Liberarse del pasado

La nostalgia y melancolía depende de una tendencia a idealizar el pasado:magnificamos lugares, sensaciones y ambientes relacionados con el recuerdo.Revisitar esos lugares que nos acosan puede liberarnos de esa imagen idílicaque hemos guardado de ellos.

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