La decisión de la justicia argentina, de reintegrar a dos niñas a la custodia de su padre en los Estados Unidos, capta el interés público, desde que el fallo de la Corte Suprema denegando el recurso de salto de instancia -Per Saltum-, fue dado a conocer.

La familia Burns-Alianelli, conformada por Denis, Ana y sus dos hijas, vivían en los Estados Unidos. Allí se habían casado y residieron hasta su separación, acaecida en el 2010.

Las niñas quedaron bajo la custodia de su padre hasta que la madre, Ana Alianelli, las trajo a la Argentina con un permiso temporario que luego caducó.

El litigio comenzó cuando, en 2011, la Autoridad de Aplicación de los Estados Unidos solicitó la inmediata restitución de las niñas. La jueza argentina interviniente del Tribunal de Familia de Pilar, denegó la restitución, indicando un sistema de comunicación vía Skype y un régimen de visitas amplio cuando el padre estuviera en nuestro país.

Sin embargo, tanto la Cámara como la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires, entendieron que la restitución debía concretarse, conforme al Convenio de la Haya y resaltando que había sido ilegal, tanto el traslado a nuestro país como la permanencia en él contra la voluntad del padre.

La Corte provincial hizo hincapié en que "verificada la ilegalidad del traslado de los menores de edad, el país que fuera requerido para su devolución sólo podrá negarse en caso de excepción", como por ejemplo, que las niñas en esta situación se encontraren en grave riesgo.

En ese sentido, la mamá de las menores presentó a la justicia un informe psicológico de las pequeñas que manifestaba que, el hecho de dejar su hogar aquí, luego de haber residido en la Argentina durante estos años, como la separación de la madre, conformarían un grave riesgo psíquico para ellas. Pero tanto la Cámara como la Corte no lo entendieron así y fue ordenada su restitución inmediata.

Ana Alianelli apeló a la Corte Suprema de la Nación a través de sus letradas Mariana Gallego y Vilma Carluccio, pero los magistrados denegaron el recurso, resaltando que se previeran las formas necesarias para acompañar a la familia en el momento de la entrega de las menores a su padre, a fin de lograr un "retorno seguro".

Para estas horas sabemos que hubo conflictos y que la madre de las niñas recién hoy pudo retomar el contacto con sus hijas, luego de dos días sin conocer su paradero.

Es lógico comprender que el daño es inevitable, y que es cierto lo evaluado por los profesionales que realizaron el informe pericial. Pero también es cierto que las conclusiones a las que llegaron todos los magistrados son correctas.

Aunque esto no signifique dar a cada uno lo suyo.

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