Detrás de las detenciones dedirigentes de la FIFA hay asociaciones del Fútbol internacionales y por detrás de esas asociaciones están loscontratos por la televisación, los contratos de propaganda escrita y digitalglobalizados.

Están los sponsoreos delas grandes corporaciones de indumentaria deportiva, petroleras, automotrices,bancarias, alimenticias y de bebidas. Están las grandes empresas de construcción de infraestructuracomo estadios, hoteles y centros turísticos, que a su vez incluyen la venta deentradas, el transporte aéreo, marítimo y terrestre, están los grandes bancos yfinancieras mundiales que concentran esos dineros, están los magnates dueños delos clubes de fútbol, el negocio de la compra venta de jugadores y suscotizaciones.

Es decir están unconglomerado de corporaciones globalizadas que pujan entre sí por concentrar elnegocio multinacional del fútbol y asociados a ellos, en un lugar subalterno, losgobiernos nacionales entramados con todas las asociaciones del fútbol regionales entramados a su vez a las corporaciones multinacionales que los dominan.

No es casual el impacto mundial.La detención de estos funcionarios es la punta del iceberg y su corrupción noes exclusiva únicamente a ellos, sino que es el marco general de este negocio.Los intereses corporativos mundiales detrás de la UEFA y los magnatespetroleros que dominan por ejemplo el fútbolingles, que hacen saltar con sus denuncias la corrupción de las cúpulas gerenciales de laFIFA y su vinculación con las asociaciones regionales del deporte sudamericano yel entorno de negocios detrás de ellas, la negociación en torno a ladesignación de las cedes de los próximos mundiales, hacen saltar a su vez, unaindisimulada disputa de intereses globales, que involucra a todos los actoresmencionados arriba por el monumental negocio del fútbol.

No es el deporte mundialmente máspopular el que domina la escena, sino el negocio montado sobre él.

Las disputas que se ventilan son por las incontables masas dinerariasque mueve este negocio. Lasasociaciones como por ejemplo, la Conmebol se han transformado en un tapón parael control más directo de esas masas dinerarias. Pero al mismo tiempo que ello,el vínculo con los negocios ya establecidos que no pueden ser desestimados,opera en sentido contrario.

Es un tapón para uno y no lo es para otros, tal esla diputa política que se ventila no solo con esta asociación en particular,sino con el conjunto de ellas y a su vez entre ellas.

La concentración en manos de uno u otro grupo de intereses asociadosglobalmente, para apropiarse de las multimillonarias ganancias que genera elfútbol, acrecienta el enfrentamiento quese expresa en la crisis de la FIFA.

Como todos los actores intervinientesquieren ganar más sin perder, la situación se hace más complicada aun, dado queestas disputas se confrontan en un entramado mundial de negocios ya impuestopor los mismos contendientes que difícilmente puedan abordar a acuerdossuperadores. Pues acordar en estas condiciones es ceder en las ganancias quepretenden, cosa que mantendrá las disputas indefinidamente. Ello se ve claramente con el voto  contrario a Blatter que emite la Conmebol.  Las señales de ello se están dando con eldilatado congreso de la FIFA.

El deporte de todos ellos es el negocio.

En honor al fútbol tomar posiciónpor cualquiera de los contendientes seria contribuir a enrarecerlo más aun.Seria no cambiar nada. Si la popularidad del fútbol mantiene el sentido dehumanidad que le es propio como actividad deportiva, esta situación tarde otemprano se resolverá a su favor, ello será obra de los pueblos.

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