El pasado viernes el presidente de Estados Unidos, Donald #Trump, cumplió con una de las promesas fuertes de su campaña. El magnate firmó una orden ejecutiva que veta la entrada al país de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana por noventa días: Irak, Irán, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen. La medida también suspende la llegada de #refugiados durante 120 días.

¿Por qué?

Durante su campaña, Trump hizo énfasis en la necesidad de reforzar el sistema #migratorio estadounidense, y dejó clara la idea de cerrar el paso de musulmanes al país para lograrlo. Ahora, la Administracion Trump afirmó que pretende evitar que la gente “maligna” entre a Estados Unidos e intente atentar contra sus ciudadanos. El documento presidencial aduce razones de seguridad, afirmando que "numerosos individuos nacidos en el extranjero han sido condenados o implicados en delitos relacionados con el terrorismo desde el 11 de septiembre de 2001".

¿Seguridad o prejuicio?

Estas medidas generaron creciente malestar tanto en los ciudadanos como en funcionarios de diversos países. No pocos han interpretado que el objetivo de la medida no es solo prevenir el terrorismo en piso estadounidense, sino que es una forma de discriminación hacia los musulmanes.

Frente a estas reacciones, que se mostraron tanto en manifestaciones como a lo largo y ancho de las redes sociales, el presidente negó que la medida sea una forma de discriminación. "Esto no se trata de religión. Se trata del terror y de mantener a nuestro país seguro. Hay más de 40 países con mayoría musulmana que no se han visto afectados por esta orden", afirmó.

¿Por qué esos países?

Los siete países son de mayoría musulmana. Todos ellos fueron considerados "países que causan preocupación" después que el Congreso estadounidense aprobara en 2015 una ley que modificó el programa de exención de visas para ingresar a EE.UU., una idea de senadores de los dos partidos apoyada por la presidencia de Barack Obama.

"Son todos países que han tenido algún tipo de designación legal, ya sea apoyando el terrorismo o como un país de preocupación. No son los únicos países en esa lista, pero comparten eso", le dice a BBC Mundo Nathan Brown, especialista en Medio Oriente de la Universidad George Washington.

Sin embargo, solo se conocen tres ataques de índole terrorista perpetrados por ciudadanos de alguno de estos siete países. En noviembre de 2016, un refugiado somalí de 18 años atropelló a varios estudiantes en la Universidad Estatal de Ohio. 13 personas resultaron heridas pero nadie murió. En septiembre de 2016, otro inmigrante somalí acuchilló a nueve personas sin causar ninguna víctima mortal. Diez años antes, en 2006, un joven iraní estampó su coche contra un grupo de personas en la Universidad de Carolina del Norte pero no mató a nadie.

¿Por qué no otros “países que causan preocupación”?

Quedan fuera del veto los ciudadanos de países Arabia Saudita o Egipto, entre otros, así como Pakistán o Afganistán –de donde procedían los atacantes del 11-S-. La importancia de la orden no reside solo en los países a los que restringirá la entrada de sus ciudadanos, sino en los que han sido dejados fuera.

Se abren entonces ciertos interrogantes: ¿la elección de esos países reposa principalmente en la política doméstica estadounidense? ¿Se han dejado fuera de la orden a los países con que Estados Unidos tiene buenas relaciones comerciales? ¿Pueden los negocios de la familia Trump haber influido en los países que quedaron fuera de la lista?