Hay un nuevo planeta entre nosotros, los futboleros. Así como hace años los periodistas han decidido crear el "Mundo Boca", hoy, y por consecuencias decididamente futbolísticas, se ha creado un nuevo planeta: el de River Plate. Se parece a aquel millonario y multicampeón. Lleno de estrellas. Ganador de todo. Se parece mucho. Pero no es el mismo.

Este nuevo planeta comparte escudo y camiseta con aquel, pero sólo eso. No se enojen riverplatenses. Va con onda. Miren. En mi opinión (porque de eso se trata esta nota), en el 2011 un planeta se destruyó. La incógnita era saber si sus habitantes iban a quedarse flotando en el espacio, o si de las cenizas iba a reconstruirse otro.

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Y fue esta segunda alternativa la que prevaleció.

El 2012 fue el año de la resurrección, de la reencarnación. Se dice que cuando uno reencarna, viene a esta vida a recordar lo que hizo en vidas pasadas, para implementarlo en ésta y así poder evolucionar. Y, reitero, en mi opinión, eso le está pasando a River. 

Dos años después de su retorno logra el primer campeonato nacional. Meses después, el primero internacional. Al rato, dos más, para "enfrutillar" los dos anteriores. Y ahora, está en las puertas del más importante. Incluso ya habiendo accedido, plantando un antecedente, al de diciembre, que bien también podría ser el de mayor trascendencia.

Párrafo aparte para las dos eliminaciones del otro mundo, el paralelo, el "Mundo Boca". Dio la sensación de que los vencedores dijeron "Yo ya me morí, y me levanté.

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Animate a matarme de nuevo", y a lo Rocky Balboa se llevaron ambas clasificaciones. (Insisto, futbolísticamente hablando.)

En fin, o en principio, este nuevo planeta apenas está empezando a recordar lo que hizo en su vida pasada. Comienza a tener imágenes, sueños recurrentes. Se tutea con las voces, los ecos de aquellos que supieron habitarlo alguna vez, ya que sus espíritus viven en el eter, en el aire que respiran sus nuevos habitantes.

#River Plate, disculpe comisión directiva, no volvió a ser River Plate. Aquel, por lo menos, no. Aquel nació, vivió, tuvo éxito, creció, se avejentó, y murió. Y éste, apenas está empezando a recordar. #Argentina #Fútbol