La corporación multinacional Monsanto ha sido expulsada de varios países en el mundo por sus prácticas antiambientales y monopólicas, y en aquellos en los que tiene presencia, subsiste a través de esta metodología: la corrupción de funcionarios públicos, las campañas de relaciones públicas para lavar su imagen y las promesas de trabajo y progreso a poblaciones desesperadas.

Desde el año 2012 Monsanto, apoyada por el gobierno del intendente radical, el peronismo cordobés y el gobierno nacional del Frente para la Victoria, quiere instalar de pecho una planta de semillas transgénicas en la localidad cordobesa de Malvinas Argentinas.

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Empezó sus obras clandestinamente, sin haber cumplimentado los requisitos de la ley ambiental provincial. Fueron los vecinos quienes tuvieron que poner el cuerpo haciendo un acampe con bloqueo al predio y presentar un amparo ambiental para que Monsanto cumpliera con las leyes ambientales. El acampe de Malvinas Argentinas tuvo que enfrentar represión policial, paraestatal (con patotas gremiales) y violencia mediática, pero finalmente lograron que el poder judicial les diera la razón. Monsanto tuvo que presentar un Estudio de Impacto Ambiental tal como marca la ley, y ese estudio fue rechazado.

En el marco de ese conflicto, la Universidad Nacional de Córdoba expuso una postura a favor del principio precautorio de la legislación ambiental (es la empresa quien debe probar que NO contamina). Ahora que otra empresa de semillas (Syngenta) dijo que no va a instalarse en Córdoba, Monsanto (que todavía no quiere irse) salió a apretar al rector de la UNC y en el diario La Voz del Interior se escribió una virulenta editorial reclamándole al gobierno provincial por su ineficacia para destruir la resistencia ambientalista y engañar al resto de la población.

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Los escribas pro-Monsanto son demasiado cobardes para mencionar este hecho, y siguen cargando contra el acampe y el ambientalismo como si fuera una minoría la que decide autoritariamente contra los intereses de la mayoría. Si esto es así, ¿por qué jamás se accedió a resolver la cuestión mediante un plebiscito, tal como era la propuesta de varios vecinos? Los cobardes callan.

La ofensiva de Monsanto y de sus sirvientes en la política y en los medios continúa: se acusa a los ambientalistas de violentos y de opuestos al progreso. La consigna es reclamarle al gobierno que ponga orden o sea, que destruya a la oposición popular a este proyecto. La perspectiva del lucro les lleva a la postura irracional de querer apagar el fuego con nafta.

Desde que empecé a escribir esta nota pasaron unos días. Hoy 12 de septiembre Sofía Gatica, referente de la lucha contra Monsanto y fundadora de la agrupación Madres de Ituzaingó, fue nuevamente atacada físicamente y amenazada en su casa. Las amenazas incluyeron específicamente que "se deje de joder con Monsanto".

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Por si todavía queda algún escéptico sobre las buenas intenciones de la empresa y sus promesas de empleo y de bonanza para la localidad de Malvinas Argentinas y la provincia de Córdoba, pregúntese por qué tiene que valerse de esos métodos. Por qué no hizo las cosas bien desde el principio, cumplimentando los pasos de la legislación ambiental. Por qué tuvo que recurrir a la violencia. Por qué tuvo que invertir tanto dinero para salir en los medios. Y por qué los activistas son amenazados y hostigados con métodos que recuerdan a la dictadura.

Ite yendo Monsanto. #Agricultura #Política Córdoba #Medioambiente