La leche, esa gran desconocida. Hay que decir que ahora se le está dando mucho de qué hablar desde que han salido las leches vegetales. Aún así, hay que recordar que desde años y años se lleva usando la leche y no tenemos porqué descartarla de nuestra dieta si no nos afecta de forma negativa. ¿Qué quiero decir con ello? Que la clave está en la cantidad, en no abusar de las cosas y en conocerse a uno mismo para saber qué tolera nuestro cuerpo y qué no.

Lo primero que hay que destacar es su poder nutricional. En los niños hasta los seis meses de vida es fundamental el aporte de leche por su contenido en nutrientes, calcio, proteínas, carbohidratos, magnesio, potasio, zinc, yodo, fósforo y vitaminas, entre otros. Sobretodo del grupo B, A y D.

Hasta día de hoy se considera, de hecho, un buen aliado para nuestros huesos, músculos y dentadura.

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Además, se asocia el consumo de leche a una disminución de la presión arterial.

Otra de las virtudes que se le atribuyen es el efecto calmante e incluso "sedante" que permite que nos durmamos tranquilos. ¿A qué se debe este efecto? A su poder para que nuestro cuerpo produzca serotonina al consumir leche. Este neurotransmisor nos induce al sueño. Por eso muchas veces se recomienda beber un vaso de leche antes de ir a dormir, sobretodo en casos en que la persona padezca ansiedad o insomnio.  

Otro inconfundible sería el aporte del calcio. Sólo con la leche ya tenemos entre un 65 y un 75% del calcio que nuestro cuerpo necesita a diario. Y es más, es calcio que el cuerpo asimila fácilmente ya que no todo el calcio es igual de asimilable.

Por otro lado, en contra de la leche tenemos las calorías. También deberíamos tener en cuenta el tipo de leche ya que si es desnatada tiene 74 calorías y sin embargo entera 131 calorías, hay una gran diferencia entre ellas.

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El problema está en las grasas. Comemos demasiadas grasas saturadas, la mayoría de la carne pero la leche y sus derivados no ayudan en ese sentido.

¿Qué problemas puede darnos esto? A parte de sobrepeso u obesidad puede influir en la aparición de #Enfermedades cardiovasculares. Una opción es coger grasas desnatadas pero sí es cierto que se pierden vitaminas en ese proceso. Por eso ahora las enriquecen con vitamina A, D, E y K.

Según los dietistas, lo mejor es escoger leche entera para los niños y luego ya elegir la leche semi-desnatada. 

Otra parte negativa de la leche son las intolerancias y las alergias. De hecho hay casi un 5% de personas con alergia a la leche aunque hay que decir que muchas veces aparece de niños y desaparece cuando se hacen mayores. Las alergias provocan una reacción rápidamente después del consumo y puede llegar a ser incluso letal. En el caso de las intolerancias suele dar problemas como vómitos, flatulencias, diarrea y dolor mientras se hace la digestión (una media hora o dos horas máximo después de tomar la leche). 

Opciones a la leche de vaca que más adeptos tienen a nivel mundial: la leche de oveja y la de cabra.

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Y la mayoría sin lactosa. Luego están las leches vegetales en las que se añade omega3 y soja. Eso sí, los nutricionistas no aconsejan su consumo único sino que se complemente con la de vaca.

Algunas de las más usadas son las leches de avena, de almendras, de avellanas, de arroz...la verdad es que hay muchos tipos de leche en el mercado a día de hoy y todas con propiedades distintas. Ideales para personas alérgicas e intolerantes porque ni tienen lactosa ni caseína y sin embargo, si aportan calcio y proteínas. #Nutrición