Ha llegado el 2015 y aún me pregunto qué tendremos que hacerpara que se un año diferente a los otros. Cada día, cada mes, cada año que pasala decepción me atrapa, la desesperanza por un mundo mejor me agobia, y esentonces cuando me pregunto si hay algo que yo pueda hacer para hacer algo porcambiar al mundo. De pronto pienso que lo que ha pasado es que hemos dejado dedar y nos hemos quedado esperando a recibir… y nada, ni damos ni nos dan… creoque últimamente hasta quitamos, o nos quitan.

La Madre Teresa de Calcuta decía que habíaque “dar hasta sentir dolor”, una frase que inmortalizó con su vida y con suobra, porque fue avalada por cada uno de sus actos.

Pero, ¿por qué dar? La concepción de dar que parte de un sentido de entrega esencial,es uno de los principios de la filosofía contemporánea. Desde Aristóteles hastainnumerables pensadores creyeron en una doctrina universal libre de todaideología separatista, dirigida al bien común que profesaban los más fuertes afavor de los débiles e incapaces.

Sin embargo aquella utopía, que encontró su fundamentopolítico en la obra marxista, pereció en la realidad debido a la diferenciaciónde clases. La misma instauró de manera arbitraria, que el dar no era unaobligación social sino ética. De este modo surgió la falsa moral y en el mundocomenzaron a emerger héroes y víctimas, en escenarios absolutistas, anárquicoso procedentes de algún tipo de coerciónsin fundamentos lícitos.

En la actualidad, la autoridad del que está en posición dedar se traduce en un abuso de poder que otorga la diferencia. En el otroextremo están los que, resignados a la posición social de la resistencia,soportan los embates del poder pero también del silencio de sus ideas.

Algunos dicen que la equidad es el acto de dar sin esperarrecibir nada a cambio, entonces se incurre en la mayor ofensa ostensible parauna comunidad.

Ser solidarios no es sólo dar limosnas ni recibir pan duro,sino entregar los legados que a su debido tiempo de gestación, nos otorguen eldon de la trascendencia que cualquier precursor merece.

Las herencias son ofrendas inmateriales, por lo tanto, elconcepto de dar debería ser una exigencia de ser mejor persona y no undespectivo permiso de subsistencia.

A continuación algunos aforismos acerca de la virtud de laentrega:

Nadie puede dar lo que no supo concebir.

La conmiseración sólo es lícita frente a un niño que llorade hambre.

El acto de dar un legado trascendente y el de satisfacer unanecesidad por caridad, es una contradicción similar a la existente entre elrespeto y la humillación.

Si fuésemos capaces de unir nuestras venas a las de otros,Dios sería el protagonista de un mito llamado religión.

Determinar que nadie debe estar exento de una posibilidadcrucial para su vida, es el único sentido de solidaridad contundente.

¿Quién puede salvar a quien ya se arrojó al vacío?

Si quieres eliminar el sufrimiento que hay en el mundo,elimina todo lo oscuro que hay en ti.

En verdad, el mejor regalo que tienes para ofrecer es el detu propia transformación.

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