Laselecciones presidenciales se siguen polarizando entre el gobernador bonaerense DanielScioli, del Frente Para la Victoria (FPV); y el jefe de Gobierno porteño, MauricioMacri, del PRO. La estrategia de ambos no difiere tanto, no solo por susdiscursos vacíos de contenido y llenos de lugares comunes, sino también por elintento de instalar que “o estás de un lado o estás del otro”.

La idea deambos es desplumar al Frente Renovador (FR) que encabeza Sergio Massa, quienhace dos años aparecía como favorito y hoy está cada vez más alejado de lavictoria.

El problema fue que en sus inicios el FR tenía la idea eradisputarle mayormente los votos al gobierno con un mensaje de “dejar lo buenoy cambiar lo que se hizo mal”. De esta manera, se aseguraría los votos provenientes delkirchnerismo y también de opositores moderados. En 2014, su cambio deestrategia le cavó su propia tumba, por lo que la estrategia cambió y se intentó pelearle los votos al PRO.De esta forma, Massa perdió los votos kirchneristas y no pudo convencer a lamayoría de los opositores; mientras que Macri jugó bien y remarcó la idea de que “quien fueparte del gobierno no puede representar el cambio”.

Luego desus errores, la idea de Massa volvió a mutó a “El cambio justo”. Se presentacomo la tercera vía, alejado de la continuidad pero también de la “salidaneoliberal que representa Macri”. Cuando el PRO rechazó un acuerdo electoral los dejó sin otra chance que jugarse por la ancha avenida del medio. De todasformas, algunos integrantes del FR como Cinthia Hotton, Francisco De Narváez yEduardo Buzzi tienen un perfil de extrema oposición al gobiernonacional, que aleja al electorado que no votará al kirchnerismo pero querescata las principales medidas de los últimos 12 años.

Por otrolado, un amplio sector de la oposición no siente ninguna simpatía por los massistasque formaron parte del FPV, entre ellos: Roberto Lavagna, Alberto Fernández,Ricardo Delgado, y el mismo Massa

En una nota en el diario Perfil de hoy, JorgeFontevecchia señaló que “En el acelerado declive de Massa está el primercampo de batalla entre cambio y continuidad”, y concluye que esto definecuantos votos irán al gobernador bonaerense y cuantos al porteño.

Esto dependería de cuántos de losvotantes del Frente Renovador están más cerca de la continuidad y cuántos del cambio. Sin embargo, lo que talvez le falte al análisis de Fontevecchia es el contenido ideológico de esosvotantes. Si Massa representa a un peronismo de centroderecha, seguramente elelectorado peronista prefiera a Scioli y el votante conservador no peronistasimpatice con Macri.

Para Scioli la polarización como estrategia es una espada de doble filo, no solo le sirvepara robarle los votos a Massa, sino también para minimizar a su competidordentro del FPV, Florencio Randazzo.

La estrategia de este último es marcar susdiferencias con el gobernador, a quien define como “el candidato de lascorporaciones, igual que Massa y Macri”. Pero Scioli no le responde e insiste insiste:“Mi cara a cara es con Macri”.

Scioli, quese definió a fines de 2012 como “la continuidad con cambios”, al año siguientefue contundente (y contradictorio): “Se está con el modelo o no se está con elmodelo”.

Y ahora, más kirchnerista que nunca, asegura que el cepo no existe yque la inflación que dice el INDEC es la real. Además, se pasea por lo mediosregalando múltiples halagos al Ministro de Economía, Axel Kicillof, a quien lapresidenta Cristina Fernández tituló como su “mano derecha y mejorasesor”.

De todas formas, entre líneas, Scioli siguepresentando tintes liberales en lo económico y conservadores en lo político,pero esto no parece importar a una parte (al parecer mayoritaria) delkirchnerismo que lo ve como “el único que le puede ganar a Macri”.

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