Mas de una vez me formule la pregunta, sobre el por qué a loshombres nos sucede con frecuencia que teniendo al lado a una chicalinda nos sentimos atraídos por su amiga la cual en la mayoría delos casos termina de alguna forma siendo menos agraciada.

Supongo que habrá una respuesta para cada caso, porque obviamenteno todas las personas somos iguales, ni siquiera muchos de nosotrosfuimos de esos que tuvieron la grandisima suerte de ser el chico porel que se desviviese la chica más linda del grupo. 

Pero la verdad es que a veces no hay mejor remedio como un fracasopara recuperar el interés por algo que dimos por perdido.

En mas,muchas parejas que fracasaron en el intento regresan felices a laconvivencia, gracias a ese estimulo que provoca la amargura de unaseparación todavía reciente, quizás porque la distancia lesmuestra una manera distinta de ver al otro, o porque tal vez algunasveces lo mucho que disfrutamos tener a alguien a nuestro lado no esen necesariamente mejor que ese placer que se siente al recuperarlo,claro, si es que por fin lo perdimos.

Por supuesto, hay muchas otrasposibilidades.

“El gran Gatsby” obra de Francis Fitzgerald reflejá eseplacer que produce el amor a punto de ser recuperado y en su novelase hace representar en un cierto modo por ese tipo que organiza enlos jardines de su mansión frecuentes y divertidas fiestas a las quepor premisa o costumbre prefiere no asistir. Se me hace raro, digo,pudiendo conseguirla como si todo se tratara de un simple caprichomasculino, a veces pienso en el privilegio, porque tiene que ser unprivelegio ser unicamente un espectador de la Belleza, como le pasabaa un amigo mío que buscaba tomar café con su vecino que era unpobre tipo que desde su humilde casa se veía la magestuosa fachadade la casa vecina estilo colonial. 

Una noche mientras hablábamos me comentó acerca de ese alentadorcontrasentido, el cual consiste en que uno se aleje de la bellezapara poder disfrutar de ella y me pareció muy decidido en su idea deque la chica de cada uno, recupera toda su belleza al instante en quefracasa su relación con vos y se convierte en la compañera de otrohombre.

-Si no me crees, fíjate en mi caso –me dijo– y vas aempezar a pensar, como pienso yo, que mi vecino con los zapatosgastados es el tipo suertudo que duerme teniendo una vistaespectacular al otro lado de su ventana, mientras que yo la que tengofrente a mis propios ojos antes de sumergirme en mi sueño masprofundo, es un techo de mierda de latas y cartones en el que hastaparece que bailara la lluvia. Lo que te quiero decir con todo esto esque muchas veces se me pasa por la cabeza la idea de trasladarme avivir a una carpa en el jardín.

Supongo que mi melancolía por eléxito tiene que ver con que empiezo a darme cuenta que la gloriasolamente es ese momento de la vida en la que te das cuenta en que elfamoso laurel del éxito te produce demasiado comezón en la frente-.Lo mire y no dije nada. Era muy de noche para la inteligencia, asíque hice lo mejor que pude hacer, me limité a pensar en lo linda queestaría mi chica de entonces, tan pronto su voz o un mensaje menotificaran que ya no estaba conmigo.

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