La franca declinación que existeen muchos órdenes sociales está permanentemente analizada. Una y otra vez antecada hecho que conmociona la opinión pública nos adentramos en explicacionessociológicas, filosóficas, políticas…, ninguna alcanza, una parte importante dela sociedad no se reconoce en el otro, no hay empatía, no hay identidad común.

Los incidentes en el estadio deBoca Juniors no son algo nuevo, ni exclusivo de un club. Muchos hechos deviolencia se suceden uno tras otro provocados por fanáticos, “barras bravas”, odelincuentes comunes que confluyen, algunos de ellos cobran vidas humanas y laescalada sigue imparable ante nuestra desesperante pasividad.

Los dirigentes políticos se hanmanifestado al respecto: Ernesto Sanz, precandidato presidencial y titular dela UCR, remarcó el tema de la seguridad en el fútbol. Le pareciódesproporcionado que ocurriese algo así con 1300 policias al servicio delevento, cuando ya en las amenazas y lo que se apreciaba en las redes sociales, eraevidente que el Estado debía garantizar que la seguridad estuvieseasegurada. “Se necesita un baño de pacificación, tranquilidad y orden democrático”aseveró. Dijo también que estamos inmersos en un legado de “la cultura del odio, la divisióny la intolerancia” que ha impregnado diversas capas de la sociedadpartiendo del mismo poder.

Por su parte, Mauricio Macri,jefe de Gobierno porteño y uno de los que más intención de voto esgrime comocandidato presidencial, tardó en emitir una opinión, pero finalmente lo hizo através de Facebook. “ Es un símbolo de cómo estamos dijo Macri y agregó que como expresidente del club e hincha de Boca sentía“dolor e impotencia” ante lo sucedido, enlazando el contenido de su discursoelectoral ya que enfatizó que cuando habla de un cambio, se refiere al cambioestructural que la sociedad necesita hacia el respeto, la sensatez yla humildad.

Que no podía desarticular lo que pasó con la pérdida de valoresque el país viene sufriendo desde hace años. Hizo especial mención a losjugadores de River enviándoles su solidaridad “personal y deportiva”.

Veo ahora las tapas de los diarios del mundo y siento vergüenza poreste bochorno luego de haber trabajado durante años para ganar el respetointernacional”, dijo el titular del PRO, ligando lo acontecido al reflejopalpable de la patología social que nos aqueja –diría S. Freud en su imperdible“El malestar de la Cultura”-.

Lo cierto es que el kirchnerismosalió a apuntar a Macri y al gobierno porteño como culpables de lo que sucedió,incluso D´Elia una vez más asoció Clarín con Macri, ex piquetero al cual no setiene tan presente luego de difundirse los audios de las escuchas en el casoNisman.

“No es esto lo que queremos” selló Macri. No, gran parte de lasociedad ciertamente no.

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