Los Washington Wizards son ahora mismo el segundo mejor equipo de la Conferencia Este, solo por detrás de unos Toronto Raptors que dominan con claridad la clasificación. Lo han logrado en base a un juego colectivo, que les ha permitido que los malos partidos de alguno de sus jugadores no afecten, en general, a la consecución de objetivos y que en la anotación se muestre el estado de todos los jugadores, sin que ninguno de ellos destaque especialmente de manera sostenida. Por el contrario, los Minnesota Timberwolves son un equipo en el que uno de sus jugadores, el base español Ricky Rubio, tiene un enorme peso y se ha convertido en el jugador alrededor del cual, giran todos y cada uno de los partidos en los que está presente.

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Por ahora, está lesionado y eso se ha notado en los resultados, que en este momento son de los peores de toda la liga, solo por detrás de los de los Philadephia Seventy Sixers, New York Knicks y Detroit Pistons, aunque con visos de que acaben siendo incluso peores, porque muchos prevén que los partidos de más que han jugado estos equipos se cuenten por derrotas de los de Minneápolis.

Ya en el primer cuarto, los Washington Wizards salieron al Verizon Center de Washington a presionar la salida de balón y el juego de combinación de los Minnesota Timberwolves, conscientes de que es un punto en el que ahora los de Minneápolis están muy débiles por la falta de Ricky Rubio. Esto llevó a excesivas pérdidas de balón y a tiros extraordinariamente forzados, lo que se concretó en una anotación bajísima de los visitantes.

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Al final del cuarto, habían dejado el marcador en un 27 a 16 que ya colocaba a los locales 11 puntos por encima.

En el segundo y tercer cuarto, los Washington Wizards dejaron que los Minnesota Timberwolves llevaran la voz cantante en el partido, dejándoles jugar más cómodos para evitar las faltas personales que se les pudieran acumular y aprovechando la buena capacidad anotadora de sus jugadores para mantenerse en el partido con facilidad. Entre ambos cuartos el global fue de 47 a 53, con lo que para el último cuarto quedaban aún 5 puntos de ventaja con los que poder jugar.

En el último periodo los locales volvieron a la presión, sabedores de que las faltas personales ya no serían un problema y acabaron el trabajo con un 35 a 26 que dejó el global en un 109 a 95 para los Washington Wizards.