Tras varios días temiendo por la salud de Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que contrajo el virus del ébola en España cuando cuidaba del misionero García Viejo, podemos empezar a respirar tranquilos, al menos por lo que respecta a la salud de esta valiente profesional sanitaria. Ayer supimos que las últimas pruebas del ébola dieron negativo, así que, a la espera de una segunda prueba de control, podemos dar a Teresa Romero por curada.

Termina la pesadilla para Teresa, pero continúa para las personas que tuvieron contacto con ellacuando presentó los primeros síntomas, esto es, desde el 30 de septiembre al día 6 de octubre.

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En estos casos, la pesadilla puede durar al menos siete días más. No están enfermas, sin embargo, dado que el periodo de incubación del virus es de dos a 21 días, todavía podrían presentar síntomas.

Luego está el caso del personal sanitario que se ha encargado de cuidar de Teresa durante estos díasy que seguirá haciéndolo hasta que reciba el alta médica. Probablemente no se hayan contagiado, sin embargo, la propia paciente a la que han estado cuidando se contagió trabajando con un caso de ébola, así que existe un riesgo. En este caso, pasados 21 días desde el alta de Teresa, podrán estar tranquilos.

Si nadie más se contagia en España, el país europeo habría terminado su particular periplo con el ébola, sin embargo, dadas las circunstancias, todavía tendría que hacer frente a la crisis internacional del ébola.

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Mientras que en Guinea-Conakry, Liberia y Sierra Leona no se controle la expansión de la enfermedad, no podremos hablar de un final de la crisis del ébola. En todo caso, mientras que la situación continúe como hasta ahora, el riesgo va a seguir existiendo para todos los países, sobre todo si tenemos en cuenta el caso de Thomas Eric Duncan, que desde Liberia llegó a Estados Unidos, donde se manifestaron los síntomas de la fiebre hemorrágica del ébola y contagió a dos enfermeras.

De hecho, la atención de la comunidad internacional hacia África debería acrecentarse tras esta crisis, puesto que la principal causa de que este brote de ébola se haya descontrolado es la pobreza y la miseria del continente africano, de la cual es responsable el primer mundo.