Aunque otro año ha llegado, aun la crisis no ha menguado, dice el Diario Clarín. Y continúa diciendo que por costumbre, los empresarios suelen decir al empleado: “agradece que tengas un #Trabajo”, y uno se calla ante lo mal pagado o abusado que se es constantemente.

Pero, ¿por qué se debe soportar ese calvario de aguantar, aguantar y aguantar? Porque no nos queda otra. Porque tenemos una familia que sostener, cuentas que pagar, y aceptamos los despojos que nos dan.

Constantemente uno vive en el miedo si es que mañana no llega el telegrama de despido. Y uno se pregunta: ¿A dónde voy con 40, 50 años a trabajar? Nadie me puede llegar a dar un lugar en el mercado laboral, porque pareciera que tener esa edad, es como que eres un material de descarte y no lo eres, porque te has formado, preparado y hasta practicado. Dicen que deben darles lugar a los jóvenes, sí, a los jóvenes se les da lugar pero se les paga menos y eso es conveniente a la hora de contratar.

Cuando colocan un clasificado para ocupar un puesto de trabajo se le pide experiencia y titulación. El joven lo único que tiene, es titulación pero le falta la experiencia, en cambio la persona mayor de 40 años en adelante tiene ambas cosas. Claro que el joven puede pensar, si no me dan trabajo, nunca haré experiencia y en eso tienen razón.

Un ejemplo de ello es que cuenta Moria Casan en una entrevista que tuvo en la Revista Pronto, que en sus comienzos cuando tenía 19 años, fue secretaria, le pagaban poco pero eso le ayudaba para aportar en la casa de sus padres, que no eran muy adinerados. Recuerda, que no le fue fácil encontrar trabajo, pero cuando fue contratada, la alegría que tenía se le dibujaba en la cara, porque al fin iba a poder ayudar a sus padres.

Hoy en día, la persona contratada, debe hacer el trabajo de cuatro o cinco personas a la vez con un salario pobre. Sales dos horas antes de tu casa para llegar al trabajo, te abusan, te pagan mal y encima se desea que estés con cara feliz. Es imposible.

Si se observa a la gente por la calle, va como autómata con la mirada perdida, la gente no tiene educación de saludar, te contestan mal, hasta te miran con desprecio por decir: “suerte que tienes trabajo, porque yo daría cualquier cosa por estar en tu lugar”, sin embargo, cuando están en el lugar, comienzan a protestar internamente, llega el estrés, la depresión y por poco te mandan al hospital.

A todo esto, lo importante es cambiar de actitud, si, esa actitud negativa transformarla en positiva, donde te auto motives para que la cosa cambie, si tu cambias, lo demás cambia, inclusive hasta puedes que pongas en marcha, una creatividad de la que nunca fuiste capaz de desarrollar anteriormente.