Los tres candidatos a Gobernador de Córdoba, que más miden en las encuestas, no tienen el coraje de presenciar un debate electoral por las elecciones 2015. Mejor dicho, no tienen fundamentos para estar a la altura de dicho proceso.

Juan Schiaretti desde un comienzo, confirmó su faltazo. Nunca firmó su presencia, como sí lo hicieron los otros seis candidatos. Las críticas a Unión por Córdoba llovieron luego del conocimiento de su decisión. Más aún, con la contradicción que produjo que José Manuel De la Sota (U.P.C.) suplique debates electorales a nivel nacional. Lo cierto, es que suponen la victoria y no quisieron exponerse a un debate en el cual sus fundamentos y la escasa oralidad de Schiaretti, iban a ser derrotados.

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Dos días antes del debate, Aguad, representante de la Unión Cívica Radical, Pro y Frente Cívico, sorprendió con su baja. Poco le importó haber asumido el compromiso de estar en tal acto democrático. Menos prioritario fue evitar el ridículo, ya que en un video, él le exige a Schiaretti: “(…) te pido que te animes, ganan todos los cordobeses, ganamos todos (…).”

Como si no tuviéramos suficiente, un día antes de la discusión, Accastello dijo: “[ante las ausencias anteriores] el espíritu del debate pierde su esencia”. Lo cual es mentira. Desde el comunicado de las universidades organizadoras se lo rectificó: “(…) el debate nunca se planteó como un espacio en discusión bilateral (…) es una decisión autónoma que no puede estar condicionada ni justificada por la participación o ausencia de otro.” También, se ubicó fuera de la Casa de Gobierno para solicitarle al oficialismo que debata.

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Es probable que, los tres protagonistas de este bochorno, tengan más en común de lo que imaginamos. Por lo pronto, la falta de coraje es compartida.

Cuatro candidatos, de los siete, expusieron sus ideas. Fueron: Eduardo Mulhall (Movimiento al Socialismo), Roberto Birri (Frente Progresista), Liliana Olivero (Frente de Izquierda de los Trabajadores) y Raúl Gómez (MST-Nueva Izquierda)

El desarrollo duró una hora exacta y hubo cuatro ejes: Desarrollo económico, desarrollo institucional y democracia, políticas sociales e inclusión y ambiente. Antes de comenzar a deconstruir cada uno de ellos, todos se encargaron de repudiar la actitud de quienes no asistieron.

Al ser partidos de izquierda, hubo mucha coincidencia en el discurso Por ejemplo, en el primer tópico: crítica a la alta presión fiscal, a la sojización y a la estatización como medida de solución. En la segunda temática: derogación del Código de Faltas, emergencia contra la violencia de género y reforma policial. Con respecto a políticas sociales e inclusión: prevención en salud y reinserción de los jóvenes que están excluidos del sistema.

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Finalmente, en ambiente: rechazo a Monsato y datos que ubican a la Provincia como zona récord de deforestación.

Sin embargo, también hubo particularidades. Eduardo Mulhall fue el único que habló sobre el aborto legal, seguro y gratuito. Liliana Olivero hizo hincapié en declarar el agua como derecho humano y en repudiar el Paicor como política pública. Raúl Gómez fue quien más mencionó a su equipo de trabajo: Luciana Echevarría, Sofía Gatica y Maru Acosta. Cerrando, Birri se destacó por querer bajar la edad jubilatoria de los docentes, la introducción en la Legislatura del debate de agroquímicos y el deseo de declarar a Córdoba como “territorio no nuclear”.

Fue una pena no ver algo más interesante, que aporte mayor diversidad en las ideas. No fue así. Depende de nosotros si la actitud de los tres candidatos con miedo influye o no en la elección del 5 de julio. Con lo sucedido, también se demostró, que hay cuatro candidatos, Birri, Olivero, Gómez y Mulhall, que no son como ellos.  #Fraude #Política Córdoba #Elecciones 2015