El final de la elección a punto de disputarse y el futuro del país están a golpe de timón. No hay final anunciado, las divisiones en todos los frentes se alzan (verdadera o imaginariamente) como la gran amenaza rupturista, representan la única carta corriente que atraviesa todas las fórmulas electorales presentadas, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. El personalismo, los egos y la sed de poder, saltean algunas honrosas excepciones electorales y se instalan como nube confusa y omnipresente en todo el ámbito político nacional argentino.

 El caso más emblemático lo da el peronismo, que en su vertiente del Frente para la Victoria instala divisiones a todos los niveles.

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Primero fueron los pre-candidatos presidenciales. Dos:

 - Florencio Randazzo: El hombre al que se le adjudica una declamada "Revolución Ferroviaria", en los hechos un ejercicio intensivo de mantenimiento del sistema de trenes que el #Gobierno encabezado por Cristina Fernández sólo impulsó luego de que al menos 51 personas resultaran muertas y 702 fueran heridas en Once el 22 de febrero de 2012 , en una tragedia que hasta el día de hoy no halla justicia entre los familiares de las víctimas fallecidas y heridas. Randazzo ha sido la carta más fuerte del kirchnerismo para postergar su hegemonía desde lo más alto del poder ejecutivo, es decir, desde la Presidencia de la Nación, que entrega caja y poder a quien decida disputar el cargo, y sea electo según las normas constitucionales. Randazzo aspiraba a captar dos tipos de votos: el de los kirchneristas más acérrimos, y el de los indecisos, que podían llegar a ver en este personaje sonriente y pintoresco recibido de contador público a una buena persona, bienintencionada y prometedóramente más capaz que Cristina para realizar obras transformadoras (obras de las que el peronismo demuestra durante su historia ser el mejor prometedor, y el peor cumplidor a la hora de su realización).

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Daniel Scioli: Estrella joven y brillante tentada por el peronismo en sus etapa menemista, Scioli acepta la postulación a un cargo como Diputado Nacional en 1997. Tras ganar esa elección, nunca abandonaría la vida política, ejerciendo cargos públicos hasta la actualidad, de manera prácticamente ininterrumpida, ya que luego de ser diputado sería Secretario de Turismo durante el gobierno de Eduardo Duhalde, y Vicepresidente de la Nación durante el mandato de Néstor Kirchner, cargo que dejaría para postularse y acceder al  de Gobernador de la Provincia de Buenos Aires,  que ocupa desde 2007 hasta la fecha, y que aspira a dejar para finalizar el camino ascendente y llegar a la Presidencia de la Nación. Cuenta con una estructura sólida de votantes, operadores y punteros políticos en la provincia que gobierna (la más poblada del país).

De esta lucha encarnizada por poder, entre un candidato que se manifiesta fiel (Randazzo) a su líder política, cual si se tratara de una especie de secta, y un candidato odiado hasta las tripas por el kirchnerismo (Daniel Scioli), que lo sostuvo en el poder, lo utilizó y lo humilló en más de una ocasión, el mismo que lo acepta por resignación como su principal candidato, y le pide a Randazzo que decline su candidatura.

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Scioli es elegido, todavía odiado, pero elegido. Tiene en su provincia a dos candidatos a reemplazarlo en la gobernación, uno de lo más apegado a CFK, el otro apoyado por el actual gobernador.  El peronismo dividido tiene aquí gran parte de su escenario, pero no todo... #Elecciones 2015 #Cristina Fernández de Kirchner