Según parece por las últimas informaciones, el legado que deja Cher en los escenarios tras finalizar el último espectáculo de su carrera va a estar teñido del negro del racismo. Según parece, la artista ha visto como su canto del cisne se ha visto empañado por acusaciones que, además de graves, parecen fundamentadas en testigos y pruebas.

La cantante ha recibido la demanda de Perry Wander, abogado de Kevin Wilson, un exbailarín de Cher que además fue coreógrafo de su tour "Dressed to kill". La demanda tiene por causa la discriminación que la artista ha mostrado hacia la composición de su cuerpo de baile, en la que, según las informaciones de las que se dispone, Cher pensaba que había "Demasiados negros en el escenario".

Anuncios
Anuncios

Según parece, dicho coreógrafo tenía una visión distinta de la composición de baile, mientras que la artista insistía en que quería bailarinas blancas y rubias y no quería que contratase más bailarines negros o de piel oscura. Menos mal que al menos no les llamó monos o algo así, que eso está ahora muy de moda.

Pero la cosa mejora, porque de este mismo espectáculo han salido otras demandas procedentes del personal. Por lo que parece, Cher comenzó a despedir empleados por "recortes de presupuesto" (se sobreentiende que para hacer rentable el espectáculo) mientras obtenía unos beneficios de cincuenta y cinco millones de dólares. Algunos sospechan que con la intención de que Cher se fuera por la puerta grande con un record de ganancias, suscitando la idea de que era una grande apoyándose solo en las cifras.

Anuncios

Todo esto se ha rebelado el día que Wilson fue despedido junto a otros empleados mientras dejaba en el equipo a un bailarín que se había extralimitado con una de las fans y la había subido a su habitación (dicen las malas lenguas que no lo hizo para mostrarle las preciosas vistas que se pueden llegar a ver desde la ventana de su cuarto). Ahora solo nos queda rezar porque el bailarín que se pasó de listo no fuera además blanco, porque entonces ya empezaríamos a preguntarnos si el problema no fue cosa de comportamiento sino de color de piel.