Una de las técnicas se realiza “según el modo de confeccionar los asientos", los cuales se pueden llevar adelante a través de “inscripciones” en el que se toman breves notas, que son extraídas del documento. Éstas llegan al registro y se vuelcan en el asiento aquellos datos más importantes por medio de “transcripciones”, en donde se anota todo lo que dice el documento -propio del sistema francés-; y también mediante el “enlegajamiento”, donde se saca una copia del documento que llega al registro, y con ella se forma un legajo con los antecedentes del mismo.

Otra alternativa es “según el modo de individualizar y ordenar los asientos”, a través del folio “personal” en el que se lleva un registro, mediante el nombre de los titulares, o sea, el nombre de las personas, o del obsoleto modo “cronológico”, en donde los documentos a inscribirse se volcaban en libros, cada uno en un folio, y esos libros se llevaban en base a la causa del documento, como compraventas, embargos, declaratoria de herederos. A su vez, se disponía en orden cronológico, lo que generaba que seguir la vida del inmueble fuera muy complejo, prestándose a errores de información.

Actualmente, coexisten el folio protocolizado y el real. En el primero, el análisis lo hace el registro; en el segundo, lo realiza uno mismo.

Específicamente, podemos decir que a través del folio real se llevan los asientos de los registros de los bienes. Ese es nuestro sistema legal. A cada inmueble se le da un número de matrícula y en él consta toda su vida jurídica.

Esta matrícula se divide en dos partes: por un lado los datos físicos del inmueble en principio, la descripción física del mismo, designación según título o plano, ubicación, medidas, superficie y linderos; además del número de matrícula y de partida, y de la nomenclatura catastral que contiene la identificación del inmueble que realiza catastro, el registro de los aspectos físicos del inmueble, y las cuestiones jurídicas que las lleva el registro de la propiedad.

Y por otro, tenemos descriptas en cinco columnas lo que es la vida jurídica del inmueble. En la primera se ubica a los titulares de dominio; en la segunda, los porcentuales de dominio de cada titular; en la tercera, los gravámenes y restricciones al dominio, como hipotecas, embargos, anotación de litis, afectación del bien de familia; cuarta, aquellas cancelaciones de gravámenes y restricciones; y por último, los pedidos de certificados de dominio que son realizados por los escribanos que lleven adelante la operación.

Finalmente, vale decir que los folios reales no son de exhibición pública. Solo se entregan mediante informes y certificaciones. #Negocios #Legalización