Es fácil ser el mejor de unos pocos; pero mantenerse a flote y progresar cuando la competencia arrecia es cuestión de experiencia y talento. El mundo de las aplicaciones es un sitio difícil ( se podría esgrimir la metáfora de la jungla), ya que siempre eclosiona una nueva para suplir cierta necesidad u otras sencillamente estrambóticas, cuya funcionalidad no develamos bien. Lo concreto es que son muchas y la mayoría queda en la oscuridad, ya que dependen ,como todo, de su financiación..

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Primeramente los desarrolladores necesitan un empujón dinerario y lo obtienen si su proyecto concita la atención de muchos. Luego la monetización pasa por el pago del servicio, el número de usuarios, la publicidad, las compras in-app, entre otros métodos. Y muchos de ellos se retro-alimentan. En el caso del último, viene dando sus frutos: se estima que producirán en este año 14 000 millones de dólares y en el 2017, nada menos que 37.000 millones de contantes y sonantes verdes. 

Es que no hay nada más seductor que la gratuidad: la enorme masa de usuarios la busca y una vez embriagados por la app, la compra integrada es una excelente opción: para pasar cierto nivel o conseguir un arma en un juego; seducir determinada cantidad de muchachas o muchachos o simplemente poder descargar más música. Sin embargo, por ahora todo esto tiene un buen horizonte, ya que sólo un 5 por ciento de los consumidores efectúa estos movimientos.

Pero vayamos a algunos números, apoyados por la información de Apps Flyer: los poseedores de Android son menos propensos a este tipo de compras, con un gasto de 9,60 dólares, unas viente veces más que el que no lo hace.

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En cambio, la gente de iOS son más desaprensivos con sus billeteras: 12, 77 dólares promedio representa 2, 5 veces más que los clientes del androide verde. Excepto utilidades y herramientas, con la segunda plataforma se deja dinero in-app en todas las aplicaciones; en cambio, en la primera se pone su foco en servicios de antivirus, potenciadores de memoria y afines.

Pero este estudio, fascinante para muchos, que se circunscribió a abril-mayo del 2016, muestra además que Asía es el continente con más compras in-app, le sigue Estados Unidos ( al ser sólo un país nos damos cuenta de su nivel de consumo), Europa y luego Sudamérica, con un buen mercado emergente. De esta forma, vislumbramos una forma de financiación incipiente, lugar para explotar a la hora de la siempre compleja supervivencia de las aplicaciones.  #Smarthphone