Las noticias de cada día nos revelan la humanidad deshumanizada del hombre. Atentados terroristas, niñas secuestradas en África por grupos fundamentalistas, contaminación ambiental, asesinados, corrupción en el poder...Estamos acostumbrados a leer estos tipos de noticias: las leemos, las escuchamos, las vemos y después de una normal manifestación de indignación, queja, bronca, cambiamos de canal, damos vuelta a la pagina, y nos encontramos con que… No hay verdadero progreso del hombre.

No me estoy refiriendo al progreso técnico, instrumental. Estoy hablando del hombre. El hombre puede poseer instrumentos cada vez más perfectos. Puede manipular mejor las cosas. Puede hacer más, pero no necesariamente es mejor. ¿El hombre de hoy es mejor que el hombre de hace dos mil años atrás?,

¿Es más inteligente?, ¿Es más justo?

Lo que fue volverá a ser, lo que se hizo se hará nuevamente. No estoy hablando del tema del eterno retorno, de la concepción cíclica de la historia, como el ciclo de la vegetación. No. Estoy hablando de la identidad del hombre hacia sí mismo, no de la repetición de los acontecimientos. Los acontecimientos cambian, y cambian las condiciones de vida. No es un ciclo, sino una línea marcada continuamente por acontecimientos variables, pero sustancialmente poco relevantes. El hombre es, fundamentalmente, lo mismo.

La constatación de que el futuro es imprevisible y el pasado olvidado pareciera empujarnos a una falta de compromiso y a la resignación. Digo pareciera porque hay que lanzarse dentro de la vida con compromiso y pasión. Pareciera que el poder es siempre absoluto, incontestable y arbitrario y que la fama, la popularidad, la gloria son parte de esta vanidad del poder. Se trata de todo poder ejercitado por un hombre sobre otro hombre, en cualquier forma y con cualquier medio. El poder es así porque así es el hombre.

El hombre es un animal impotente y consecuentemente cruel. Él no domina ni su vida, ni su futuro, ni su muerte; pero puede dominar a su hermano y a esta posibilidad de poder no renuncia. El gran poder del hombre es la libertad y la capacidad de poder lastimar al otro. Es el único poder que el hombre puede manejar caprichosamente.

La verdad que somos animales extraordinarios y seremos de verdad más extraordinarios si empezáramos a utilizar el poder de la libertad para humanizarnos más unos a otros. #Argentina #Filosofía