"La web es un ámbito de gente joven que se comunica" o"las aplicaciones son bastiones de la puerilidad", son frases que podían tener cierta raigambre en la realidad en el pasado, sin embargo, desde hace un buen tiempo vislumbramos cómo los mayores se hacen de terrenos vedados al comienzo. Es que la franja etaria, por lo menos para los adolescentes, debe respetarse: quizás quieren refugio para sus intimidades, zozobras o incluso proyectos más inusitados. La cuestión se modifica si tienes a mamá con cuenta de Facebook o papá mandando mensajes efímeros en Snapchat. Pero parece que el enfado hay que soslayarlo; tiempos de cambios se avecinan.

Los adultos se adaptan, pese a lo que se diga (los no nativos informáticos) y las dificultades que surjan.

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Le toman el gusto a las apps, se divierten, aprenden  y también, como riesgo anexado, se equivocan. Sino recordemos el caso de un padre que hizo públicas fotos eróticas por puro desconocimiento, ya que su idea era enviarlas a su esposa. Y en este contexto, Snapchat no se salva: un informe de ComScore marca un claro aumento de los mayores de 35 años como usuarios. La franja que va de 18 a 24 años domina con el 67, 5 por ciento aún, seguidos por los muchachos que tienen entre 24 y 34 años, con un 37, 8 por ciento. 

¿Pero qué pasa con los adultos? Y ellos participan cada vez más: los mayores de 35 años pasaron de un 2 por ciento casi insignificante e irrisorio, a un 14 por ciento. Y esto en un servicio de mensajería que era entendido como un auténtico lugar para adolescentes. Aunque, en rigor de verdad, el envejecimiento de usuarios en la red es una tendencia que parece irrefrenable.

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Ya nos hemos acostumbrado, pero hace un tiempo no era normal que una abuela tuviera perfil de Facebook. La obra maestra de Zuckerberg cuenta con 1 600 millones de clientes, cuestión que convierte en lógico que sea la primera app que caiga en la senectud. 

Snapchat en cinco años obtuvo la cifra de 150 millones de usuarios activos y tampoco escapa a su envejecimiento "¿Y ahora qué?, murmurarán los adolescentes. Según los especialistas, la cuestión no es preocupante, no teniendo esta franja etaria que buscar otro hogar. En la criatura de Spiegel predomina lo privado, lo incógnito, sus mensajes privados y efímeros que caducan en 24 horas (por ahora, ya que se viene Memories) y los adultos podrán estar lejos con sus andanzas y sinsabores virtuales.   #Smarthphone